jueves, 13 de noviembre de 2008

MUNDO ORIENTAL.
IMPERIO ROMANO DE ORIENTE.

1. Supervivencia del Imperio en las Eras de las invasiones.
2. Dinastía Teodosiana y problemas teológicos.
3. Imperialismo Bizantino.
4. Justiniano y su obra.

"Imperio Bizantino" es un término moderno que hubiera resultado extraño a sus contemporáneos. El nombre original del Imperio en griego era Romania (Ρωμανία) o Basileía Romaíon (Βασιλεία Ρωμαίων), traducción directa del nombre en latín del Imperio Romano, Imperium Romanorum.
La expresión "Imperio Bizantino" (de Bizancio, antiguo nombre de Constantinopla) es una creación del historiador alemán Hieronymus Wolf, quien en 1557 (un siglo después de la caída de Constantinopla) lo utilizó en su obra Corpus Historiae Byzantinae para designar este período de la historia en contraposición con las culturas griega y romana de la Antigüedad clásica. El término no se hizo de uso frecuente hasta el siglo XVII, cuando fue popularizado por autores franceses, como Montesquieu.
Es a éste paréntesis de casi un milenio a lo que llamaron Imperio Bizantino.
El Imperio Romano de Oriente se apoyó y se fundamentó sobre los principios de la autocracia imperial y la centralización del Estado, basada en una fuerte y grande burocracia.
Las reformas iniciadas por Diocleciano y rectificadas por Constantino tendieron a reforzar la mermada autoridad estatal, creando nuevas estructuras: la abolición de los viejos poderes de as instituciones de la época republicana (senado, municipio...) fueron acompañados de nuevas y precisas competencias de las diversas autoridades civiles y militares del gobierno central y de los provinciales.
El Imperio Bizantino estaba compuesto por dos Prefecturas y siete Diócesis.

Signos: 1) Territorios originales y expansión del Imperio bizantino en época de Justiniano; 2) Zona de defensa respecto a los Sasánidas; 3) Irradiación comercial y económica de Bizancio; 4) Presión de los pueblos eslavos; 5) Expansión del reino francomerovingio.

1.SUPERVIVENCIA DE IMPERIO EN LA ERA DE LAS INVASIONES.
Desde la muerte de Teodosio hasta la caída de Constantinopla en manos de los otomanos (1453), el mundo Romano sufrió los más graves trastornos y los cambios más profundos, como la germanización.
La Nueva Roma a orillas del Bósforo debió su pervivencia tanto a su situación geográfica como a las ventajas económicas que esta preeminencia le proporcionaba, resistió la primera etapa de las invasiones desviando a hunos, visigodos y ostrogodas hacia Occidente, ocasionando el hundimiento del gobierno de esa parte, lo que supuso, al menos teóricamente, la reunificación del Imperio Romano cuyo eje definitivo sería Constantinopla, al remitir las antiguas insignias imperiales de Occidente al emperador Zenón en el 476, empezando en dicho año la historia del Imperio Bizantino.
Además al Imperio Romano de Oriente sería el intermediario necesario entre oriente y el Mediterráneo; afluirá gran cantidad de oro procedente de occidente. Esto va a servir para la construcción de murallas, fortalezas, y sobre todo, para pagar tributos y así desviar hacía occidente a los bárbaros.
Constantino muere, y las envidias entre sus hijos Constantino, Constancio y Constante, y sus sobrinos dieron lugar a una serie de sublevaciones que pondrían en peligro la propia continuidad dinástica, a lo que se añadiría la problemática del arrianismo protegido por el propio Constancio.
En esta situación accede al trono Juliano (360-363)e la política de equilibrio seguida hasta entonces por Constantino y Constancio, restaurando el culto tradicional y dando al Estado un carácter pagano. Su obra sucumbió con él cuando muere luchando contra los persas en Anatolia.
El aumento del peligro exterior y la defensa del Imperio fueron los principales problemas en los reinado de Valentiniano y Valente (363-379).

2.DINASTÍA TEODOSIANA Y PROBLEMAS TEOLÓGICOS.
La división del Imperio hecha por Teodosio entre sus dos hijos Arcadio y Honorio (395), hizo que, desde su fundación, este Imperio tuviera dos capitales y fue Teodosio fijando su residencia en ella quien se decanto por Constantinopla. La Dinastía Teodosiana gobernaría en Bizancio desde el 395 hasta el 457. Arcadio heredó a los 17 años la parte oriental del Imperio, pero de débil carácter, estuvo muy influenciado por personajes de las Corte, tanto es así, que durante los cuatro últimos años de su reinado fueron gobernados por el prefecto del pretorio Antemio, quien rechazó a los hunos en los Balcanes, combate a los bandidos isáuricos y refuerza la flota del Danubio, al tiempo que fortificaba las ciudades ilirias: Hacia el 413, Constantinopla se rodea de del Muro Teodosiano.
Antemio ejerce como regente del nuevo soberano Teodosio II. A la muerte de Teodosio II, sin hijos, reina la Augusta Pulqueria, hermana mayor del emperador Teodosio II.
Los godos se infiltraron en el Imperio y los emperadores intentan manipular a la población para luchar contra este enemigo común. Puesto que la integración de los bárbaros supondría la desintegración del Imperio. También es verdad que algunos de estos cargos habían conseguido algunos puestos en la administración y en el ejército.
En política externa se firma la Paz de los Cien Años entre el Imperio y Persia.
Problemas teológicos:
De acuerdo con el emperador de Occidente, Valentiniano III, Teodosio II promulgó un Código de Leyes que clasificaba los edictos de los emperadores cristianos y sentaba las nuevas bases para la futura jurisprudencia bizantina.
La teoría político religiosa del poder imperial concebía la intervención en cuestiones eclesiásticas como aspecto fundamental y continuo de los deberes del emperador.
La unidad religiosa fue amenazada por las herejías que proliferaron en la mitad oriental del Imperio, y que pusieron de relieve la división en materia doctrinal entre las cuatro principales sedes orientales: Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría.
Aunque las presiones de los bárbaros no llegaron a poner en peligro al Imperio, sí lo hicieron las querellas religiosas que se ramificaron hasta tal punto que ninguna de ellas se podrán solucionar sin dañar la imagen de su oponente. Estas querellas parecen meras sutilezas teológicas pero en el fondo esconden problemas raciales muy complejos:
Debajo del debate de las naturaleza de Cristo, se observa una revancha de oriente hacia el helenismo. Los patriarcas de los distintos Estados de Oriente, para mantener la unidad del Imperio, intentaron convertirse en jefes de la Iglesia nacional quedando así la Iglesia supeditada al Estado. El Imperio de Oriente se transforma en una autocracia, en contraposición con el de Occidente donde varios reinos germanos reconocen la autoridad religiosa del Papa.
Desde el siglo IV las escuelas teológicas de Antioquia y Alejandría mantienen unas disputas cristológicas:
- Antioquia mantiene que Cristo había ido a habitar la divinidad, por tanto tenía dos naturalezas una divina y otra humana.
- Alejandría mantenía que Cristo era de naturaleza divina pero no humana. Monofisistas.
En el 428, el patriarca de Antioquia, Nestorio, es nombrado Obispo de Constantinopla, manteniendo la posición definida por su escuela teológica (Cristo es una persona humana en la que en un momento dado fue a habitar la divinidad…).
El patriarca de Alejandría, que se llamaba Cirilo, replicó a Nestorio con doce anatemismos (excomuniones). Para aclarar esta situación se convoca un concilio ecuménico, donde se depuso a ambos Obispos.
Pero Cirilo regresó y consiguió los favores de la corte, mientras Nestorio y sus seguidores emigraron a Turquía y Persia.
Los monofisistas (escuela de Alejandría) convocan un nuevo concilio y consiguen que se reconozca el monofisismo como doctrina oficial de la Iglesia. El Papa no está de acuerdo con esto y apoyado por la emperatriz convoca un nuevo Concilio en Calcedonia, que condenará como herética a la doctrina monofisista. Siguieron sucediendo concilios uno detrás de otro hasta que a finales del s. V, se aprueba un canon en un concilio que decía que Constantinopla seria la segunda Roma en importancia pero igual en categoría. No se negaba la primacía del Papa pero esta se basaba en la primacía de la capital.

3.IMPERIALISMO BIZANTINO
Este primer siglo de la historia Bizantina suele estudiarse como un prólogo al siglo de Justiniano. La diferencia es que en este siglo los hechos históricos se superponen a la historia. Los hechos fundamentales fueron:
o La fuerte personalidad del Obispo de Constantinopla, San Juan Crisóstomo.
o La gran obra cultural de Teodocio II. Bajo su reinado Alarico entra en Roma y se constituyen los primeros reinos germánicos.
o Fundación de la Alta Escuela en Constantinopla, contrapeso cristiano a las escuelas existentes aún en Atenas.
o El Codex (compilación) fue el precedente de la obra legislativa de Justiniano. Corpus luris cirili.
o Las murallas de Constantinopla.
Pulqueria se casa nominalmente con el general Marciano. Lo que hace extinguir la dinastía Teodosiana, quedando el Imperio de Oriente a merced de un general bárbaro: Aspar, alano de religión arriana, que promueve como emperador a León I quien inicia la dinastía Tracia.
León I mandó a reclutar en las montañas de isauria una milicia nacional para oponerla a las tropas góticas de Aspar, formando una nueva guardia palatina : los excubitores. El jefe de los isáuricos, Tarasicodissa fue llevado a Constantinopla, donde tomó el nombre de Zenón, y fue casado con la hija del Emperador, Ariadna.
A la muerte de León I, su yerno Zenón reinó haciendo frente a intrigas cortesanas, a los árabes en Siria, a los hunos en Ucrania y a los vándalos en Epiro.
El final de la dinastía tracia fue parecido al de la dinastía teodosiana. A la muerte de Zenón su viuda se casó con un alto funcionario palatino, Anastasio I, que realizó una política de reconstrucción del Imperio, asumiendo la defensa de los pequeños propietarios de la tierra frente a las grandes familias de terratenientes y favoreciendo la actividad mercantil y comercial en las ciudades, mediante la reducción de los impuestos y el perdón a los deudores de impuestos atrasados. Esto, junto con una hábil administración financiera y una prudente actuación política hizo que su reinado acabara con un superávit económico que permitiría la expansión posterior del reinado de Justiniano.


4.JUSTINIANO Y SU OBRA.
AL morir Anastasio sin descendencia, el senado elevó al trono al conde de los excubitores: Justino, iniciador de la dinastía que llevó a una época de apogeo político que tuvo su culminación con la restauración del Imperio Romano.
El reinado de Justino I preparó el de su sobrino Justiniano, que en 520 había sido nombrado coemperador, sabiendo sacar partido de las arcas repletas que había dejado Anastasio y del analfabetismo de su propio tío Justino.
A la muerte de Justino, Justiniano accede a la cabeza del Imperio: (527-565).
El reinado de Justiniano marca el primer gran apogeo de Bizancio y el último intento de reconstruir el Imperio Romano. Justiniano nació en Macedonia y encarna el último esfuerzo por instaurar la antigua Roma, pero una Roma mejorada por el cristianismo:
o El romanismo como principio político.
o El cristianismo.
La gran labor de Justiniano, persona muy voluble, no se podría entender sin tener en cuenta otra serie de personajes que destacaron e influyeron en él:
-Teodora, su esposa;
-Triboniano, jurista de renombre, y artífice de la obra de compilación legislativa.
-Juan de Capadocia, prefecto del pretorio y reformador de la administración central y del aparato financiero que permitió las grandes empresas exteriores.
-Generales Narsés, Belisario, Mundo y Liberio.
En la primera etapa de su mandato cuenta con las influencias de Juan de Capadocia, de Belisario en la milicia y del cuestor Triboniano.
En la segunda etapa de su mandato, cuenta con la influencia y colaboración de su esposa la Emperatriz Teodora.

Religión
La crisis más duradera, la causada por la herejía monofisita, perseguida por el emperador de manera sistemática a pesar de las resistencias ocultas que encontraba en su propia corte, pero sin conseguir debilitarlo: había ganado numerosos adeptos, sobre todo en Egipto y Siria donde las congregaciones no aceptaron las condenas del concilio de Calcedonia dando lugar a la Iglesia Copta en Egipto y a la Ortodoxa en Siria, llegándose a producir revueltas en Jerusalén, y llegando a convertirse en ingredientes de posibles secesiones o rebeldías contra la mismísima Constantinopla.
En algún momento de su reinado, intentó Justiniano arreglar este problema de manera “amigable”, pero toda condescendencia con los monofisistas era considerada insuficiente por éstos y dañina por Roma.
El éxito fue mayor, en apariencia, cuando el emperador reprimió a disidentes o grupos más débiles: El cierre de la Escuela de Atenas en el 529 y la emigración a Persia de sus profesores paganos neoplatónicos tiene el valor de un símbolo.
La clericación o cristianización del profesorado, que integró a muchos monjes, fue en aumento durante todo el siglo en Alejandría, Beirut o Gaza, mientras que en Constantinopla esta ya se había logrado tiempo atrás. Este cambio supuso el fin de la cultura clásica pagana, pero también provocó rupturas en el ámbito común que había formado, pues las escuelas cristianas acogieron elementos de diferenciación nacional y religiosos frente al modelo griego, tanto en Siria y Palestina como en Egipto.
Esta política religiosa le enemistó con los judíos, los paganos y los heréticos en general (maniqueos, nestorianos, monofisistas, arrianos), llevándole a clausurar en 529 la Escuela de Atenas.
La política antijudía creció, apareciendo toda la gama de medidas que volvería a estar presente en tiempos medievales: prohibición de proselitismo, privación de cargos públicos, fin de los matrimonios mixtos, imposibilidad de tener esclavos cristianos, o de ejercer algunas profesiones, limitación de las jurisdicciones internas de los judíos en lo que no fuera derecho religioso e interpretación de la Escritura, frecuentes actos de violencia y destrucción de sinagogas, algo muy importante, ya que la construcción de otras nuevas estaba prohibida...
En los siglos VI y VII se agudizan aquellas situaciones: Justiniano procuró en especial que los judíos utilizaran en su liturgia y escritos religiosos el griego, con el fin de disminuir tendencias al aislamiento cultural con respecto al resto de la población y deteriorar su sentido de la identidad.

Política interior.
El proyecto de restauración territorial del Imperio arruinó las reservas del tesoro, provocó fuertes gastos y un incremento de la presión fiscal en especial en la primera parte del reinado. Iugattio y capitattio se cobraban en moneda de oro. Los impuestos de tierras estériles o abandonadas se cargaban sobre las colindantes productivas y a menudo se compraba productos agrarios a precios bajos para satisfacer necesidades militares.
Hacia el 532, y apoyados seguramente por la Emperatriz Teodora, se produce una sublevación revolucionaria en el seno del Imperio: Niké o Revuelta de la Victoria. Que fue aplastada violentamente por el General Belisario, después de que los amotinados se adueñasen de gran parte de la capital e incendiaran la propia Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla.
Como consecuencia inmediata, Juan de Capadocia promueve la reforma administrativa que frenaba la autoridad despótica de los gobernadores y de los altos funcionarios provinciales. Incluso fue característica la lucha contra los abusos de poder de los grandes terratenientes.).
La percepción de tributos fue más eficaz y se acabó con la venalidad y corrupción de cargos públicos en alguna medida.
El sistema administrativo y militar puesto a punto en el Bajo Imperio apenas fue modificado. Pero dos avances fueron importantes:
- El paso de la antigua Res Privata imperial al ámbito de la fiscalidad pública, salvo una parte que el emperador se reservaba.
- La expansión del voluntariado militar, estimulada con exenciones fiscales y la entrega de tierras.
- Se rompe, en algunos casos la estricta separación entre civiles y militares al nombrar pretores o procónsules que asumían todos los poderes durante períodos de tiempo limitados (unos 15 años).

Política exterior.
Las directrices de su política eran legislación y conquista animada por la fe cristiana Toda la problemática interior se vio condicionada por la costosa política exterior de guerra contra persas, ostrogodos, vándalos y visigodos.
En el 532, se firma la Paz Eterna con Persia, por la que ambos se devuelven los territorios conquistados y la liberación de las tropas romanas de aquel frente.

Se inicia la conquista de Italia, campaña larga y costosa: El ejército al mando de Belisario establece el mando allí, pero las tropas imperiales no pudieron mantener estas victorias, ya que una vez que el ejército se retira, se reorganizan los territorios. Con la marcha de Belisario, los ostrogodos reeligen a sus reyes y liberan a sus esclavos. Belisario es enviado de nuevo a Italia (541-542), aunque en ese momento Totila, rey de los ostrogodos, ya había entrado en Roma. Belisario es depuesto frente a un nuevo general que, aunque vence a los ostrogodos, acaba por arruinar el Imperio. Aunque Justiniano impone medidas para abolir todas las leyes de Totila, haciendose realmente impopular por las medidas fiscales tan duras que impone, haciendo que la población se refugie en la vida monástica o en la propia Iglesia, tres años después de su muerte los Lombardos entran en Italia donde la población apenas pone resistencia.

La campaña de África, encargada a Belisario, consiguió anexionar también las islas de Córcega, Cerdeña y Baleares. Aunque la guerra de guerrillas se inicia en Africa y la anarquía se apodera de la región al mismo tiempo que Totila es derrotada por Bizancio.

Se presenta al mismo tiempo la oportunidad de entrar en Hispania. Justiniano envía a Liberio, que ocupa las costas del Segura al Guadalquivir. Acabada la lucha, los bizantinos controlan este territorio bajo las órdenes del Magíster Militum Hispaniae.

La conquista de la mayor parte de la Península Ibérica hizo que el Mediterráneo volviera a ser un lago romano, lo que proporcionó ventajas económicas gracias a la unificación comercial. Únicamente las provincias de Tarraconense y Provenza quedaban fuera del control de Justiniano.

La armada bizantina tuvo un papel preponderante en la hegemonía del Imperio, gracias a sus ágiles embarcaciones, llamadas dromos y al uso de armas secretas como el "fuego griego". La superioridad naval de Bizancio le proporcionó el dominio del Mediterráneo oriental hasta el siglo XI, cuando empezó a ser sustituida por el incipiente poder de algunas ciudades-estado italianas, especialmente Venecia.

La muerte de Teodora y la destitución de Juan de Capadocia marcarán el final del reinado de Justiniano, donde la falta de dinero, la imposibilidad de pagar a los soldados, las epidemias, los temblores de tierra y las carestías harán que deje un legado a sus sucesores que no pudieron superar, abandonando lentamente a visigodos, persas y lombardos las tierras conquistadas por Justiniano en las penínsulas Ibérica e Itálica y en Mesopotamia.
Con los últimos emperadores de la casa de Justino (Justino II, Tiberio y Mauricio), el Imperio entró en una época de anarquía, invasiones y levantamientos, uno de los cuales llevó al poder a Heraclio, iniciador de una nueva dinastía.


La economía y el comercio:
Los aspectos en política económica se limitan a un reforzamiento de la intervención sobre diversos aspectos sobre todo de la economía urbana:
El comercio, al igual que la industria, estaba controlado rigurosamente por el Estado, que reglamentaba, compraba y vendía, ejercía los monopolios y vigilaba las empresas privadas. Esta economía estaba encaminada al avituallamiento de Constantinopla, al aprovisionamiento de materias primas para los obradores de palacio, a poner freno a la codicia de los comerciantes y a hacer ingresar la mayor cantidad posible de dinero en el erario público. Esta situación se mantuvo hasta que el poder central se debilitó, momento en el que el mercado libre se impuso y los monopolios fueron concedidos a las colonias extranjeras, que acabaron de arruinar la economía bizantina a partir del s. XI.
El Estado incluso señalaba residencia, lugares de almacén y venta de sus mercancías a comerciantes extranjeros que acudían a diversas ciudades del imperio: aquellos barrios o mitata eran diferentes, ya desde el s. VI para persas, turcos o sogdianos, por ejemplo.
La industria bizantina estuvo muy ligada al comercio y Constantinopla fue el mayor centro industrial, mercado y puerto:
- Fabricación de Seda, producto importado de China, organizada en la capital y siendo vendida por el Estado o por la corporación creada para tal menester, que además controlaba la calidad del producto.
- Industrias creadas torno a los vendedores de oro y plata.
- Banqueros y Notarios.
- Perfumistas, fabricantes de cera y jabón
- Artesanos de cuero, pescadores, panaderos y taberneros

La existencia de una moneda fuerte fue decisiva para el mantenimiento de esta economía, basada en el sueldo de oro (solidus aureus o nómisma), que, en el s. VI cambió su nombre por el besante, y en el XI pasa a llamarse hyperpère .
Explotación agraria: A partir del s. IV se conoce un paulatino fraccionamiento de los grandes latifundios romanos, en líneas generales, las tierras productoras de trigo estaban en manos de grandes posesores: el Estado, la Iglesia y los ricos particulares. En zonas como los Balcanes, Italia y algunas regiones de Asia Menor, los pequeños propietarios eran frecuentes, y cuya finalidad era la percepción de las rentas, más que el aumento y la mejora de la producción.
Las últimas formas de explotación al estilo clásico romano , con esclavos y colonos, desaparecieron en el s. VII.
La población de dedicada a la agricultura estaba adscrita a la tierra, no pudiendo abandonar su aldea natal, ni sus labores agrícolas. Los campesinos se dividían en:
- Libres: tenían completa propiedad en el dominio común
- Dependientes: de las Iglesias, monasterios, de los nobles o del propio Estado. Trabajaban la tierra que no les pertenecía, pero de la que tampoco podían ser expulsados por sus dueños. Se podían distinguir dos clases, cuyas diferencias comienzan a desaparecer a lo largo del s. VI:
o Colonos: Libres y propietarios de los utensilios de trabajo de su ganado y de su ajuar personal.
o Adscripti: No poseían ningún bien en propiedad y su situación se aproximaba mucho a la de los esclavos.

La obra jurídica de Justiniano:
La gran obra justinianea por excelencia fue la que realizaron sus jurisconsultos, presididos por Triboniano, ordenando y codificando la base organizativa de la administración bizantina (códigos), basada hasta entonces , en el uso y la costumbre. Lo mismo se hizo con las normas de procedimiento y derecho privado (digestos). Ambos, códigos y digestos, se convirtieron en el continente de las leyes aplicables a todos los habitantes del Imperio.
Estos modelos de colecciones oficiales, heredados de Roma, recibieron por primera vez un valor legal.
- Código Teodosiano (del Emperador Teodosio II)
- Corpus Iuris Civilis (Justiniano), base de toda la literatura jurídica posterior, y que puede dividirse en:
1. Digesto o Pandectae: Compilación jurídica clásica dividida en 50 libros, subdivididos en títulos y precedidos por una inscripción que da el autor, la obra y el libro de donde procede el título.
2. Institutas: Manual elemental de Derecho para alumnos que recibió el valor de Ley.
3. Codes Justinianus repetitae praelectionis: que corregía las imperfecciones del Digesto.
4. Novellae Constitutiones: compilación de las leyes nuevas que iban saliendo.








Obra cultural:
En cuanto a la obra cultural justinianea, fue un tiempo brillante para la historiografía, protegida por los propios políticos imperiales (Procopio de Cesarea, Menandro el protector o el Chambelán Pablo el Silenciario), continuando con la redacción de Anales por encargo imperial, hasta mediados del s. VII.
Las iniciativas privadas como arrancaban del relato de tiempos legendarios hasta llegar a su presente, utilizando un lenguaje y una sensibilidad religiosa populares, muy escasos en sentido crítico. Esta abundancia contrastará con el silencio historiográfico del s. VII.
En la literatura privada, lo más destacable es la primera apertura a la lengua y la sensibilidad populares en algunos escritores, con el fin de hacerse entender mejor, y sobre todo, la adopción del principio de imitación de lo antiguo, en ciencias y letras, aunque aceptando la ruptura con el pasado que imponían las nuevas condiciones políticas y religiosas.
Justiniano prohibió el comentario jurídico de su Código, arguyendo que podía poner en peligro el principio de obediencia de la ley.
En matemática, medicina, zoología, botánica, física, astronomía y otras ciencias todo se reduce a compilar, comentar y transmitir los conocimientos de la Antigüedad. Los Geoponika, en agricultura, el bestiario de Timoteo de Gaza, del s. VI o las Ilustraciones de la Topografía Cristiana de Cosmas Indicopleustes, son algunos de estos ejemplos.
Entre las aplicaciones prácticas, podemos destacar la puesta a punto del astrolabio, el descubrimiento del “fuego griego” en el VII, o la capacidad para calcular la construcción de grandes cúpulas (Antemio de Tralles y Isidoro de Mileto)
La escultura de raíz clásica desaparece a lo largo del s. VI, y en él se fijaron los tipos iconográficos y temas de imaginería religiosa que perdurarían hasta fin del imperio, desarrollando en mosaicos y en frescos murales. La iconografía imperial representaba al emperador siendo coronado por Cristo, presidiendo una procesión, sentado en una tribuna...

Con la combinación de los tipos basilical y de planta central con cúpula en la majestuosa edificación de Santa Sofía de Constantinopla (532-537), se crearía un tipo de templo dominante en toda la arquitectura religiosa bizantina como en otros aspectos lo fueron las numerosas iniciativas de construcción pública (fortificaciones y murallas, palacios y villas, acueductos y puentes).

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