Mundo Carolingio
1. Origen de
2. Restauración y Organización
3. Economía y Sociedad
1. Origen de
En el s. VIII Europa estaba reducida a una serie de comarcas sin unidad entre ellas: Inglaterra está dividida en pequeños reinos hostiles, Hispania amenazada por el Islam. Francia dividida en pequeños reinos y sin una autoridad que los gobierne, ya que desde el siglo anterior los reyes merovingios se habían convertido en unos monarcas que habían dejado el poder en manos de una serie de nobles. Destaca la institución del Mayordomo de Palacio: artífices de la unidad de un territorio en provecho de un rey, creando a la larga una auténtica dinastía paralela a la de los monarcas a quienes sustituirán, en cada uno de los tres reinos: Austrasia, Borgoña y Neustria. Estos Mayordomos tenían su base en el reino de Austrasia, que era el más bárbaro, el menos poblado y donde el cristianismo era de instalación más reciente, pero donde a finales donde Pipino de Herstal consigue unificar las mayordomías de todos los reinos, aunque no pudiera controlar la independencia de aquitanos y bretones.
A su muerte, principios del s. VII, uno de sus hijos bastardos, Carlos Martel se hace nuevamente con las mayordomías a cuyos títulos empieza a añadir el de príncipe o duque de los francos y acrecentó el prestigio de los monarcas de Francia, pues logró vencer a sus enemigos anteriores, sobre todo con la victoria sobre los musulmanes que habían entrado desde España en tierras francas en
En estos frentes, las victorias del mayordomo de palacio se apoyaron tanto en factores sociales como técnicos: la compra de voluntades de la aristocracia guerrera mediante la entrega de beneficios territoriales, poniendo a su parentela austrasiana al frente de los Condados y expropiando a las instituciones eclesiásticas sus bienes para financiar estos beneficios. La adopción del estribo dota a la caballería de una notable eficacia en combate.
En cuanto a la anexión de Germania se produce gracias a los misioneros anglosajones que allanan el terreno, consiguiendo organizar la vida religiosa en Turingia, en
.A la muerte de Carlos Martell el poder se repartió entre sus dos hijos: Carlomán y Pipino el Breve, quienes seguían considerándose mayordomos de palacio de un nuevo rey, Childerico III. Los hijos de Carlos Martell fueron educados en los monasterios, de ahí la influencia de los hombre de la iglesia sobre ellos, sobre todo de San Bonifacio, evangelizador de Germania. A partir de él, se entra en contacto con
El Papa, en compensación por la ayuda prestada, consolidó el poder de los mayordomos de palacio a mediados del VII, sobre todo cuando Pipino el Breve, una vez desaparecido su hermano Carlomán de la escena política, envió al Papa Zacarías una embajada preguntando si estaba bien que fuese Rey de Francia quien ahora no detentaba el poder real. EL Pontífice responde: “es preferible proclamar Rey a quien tiene el poder de hecho que a quien lo tiene de derecho”, consagrando así una unión con los monarcas franceses y sustituyendo al último merovingio, por el primer carolingio y se confina al Rey Childerico III en un monasterio.
A la mitad del siglo VIII, Una asamblea reunida en Siossons confirmó como Rey de los francos a Pipino, y con el fin de legitimar el cambio de dinastía, S. Bonifacio unge su frente con el santo óleo y a partir de ahora, los Carolingios inaugurarán una etapa por la que la liturgia de la coronación se convierte en el signo externo del cambio de dinastía y de la nueva alianza el papado y la monarquía.
Las sucesivas entradas (invasiones) en el territorio itálico va a permitir el papel temporal del papado que en adelante tendrá que recurrir a la protección franca a cambo de mantener sus poderes territoriales.
La fortuna de esta familia carolingia y los éxitos militares de sus sucesores favorecerá un despertar de la civilización occidental aunque las estructuras económico-sociales no sufren grandes cambios, sí lo harán los órganos políticos. Para estos Mayordomos de Palacio hacer efectivo su poder, el estado general de la sociedad presentaba una gran ventaja para que su dominio fuera efectivo: la estructura social vigente, las masas campesinas estaban encuadradas en el señorío territorial, si se dominaba al gran señor, se dominaría a la población: con dominar a unos pocos, se dominaba el conjunto.
La muerte de Pipino trajo consigo un nuevo reparto del regnum francorum entre sus dos hijos: Carloman y Carlos. El fallecimiento del primero tres años después, dejó todo el poder en manos del segundo, que pronto es llamado el Magno: Carlomagno.
Expansión Carolingia
En este contexto desarrollará Carlomagno
1. Dominio de Italia, origen de la alianza con el Papado y de la nueva dinastía: Desiderio, rey de los Lombardos y padre de la repudiada mujer de del rey franco, rompe los acuerdos suscritos entre ambos y amenazó los territorios pontificios, lo que da pie a Carlomagno a intervenir. Las sucesivas campañas militares aseguran a los francos el dominio del Norte de Italia, entregando al Papado las ciudades de Pavía, capital lombarda y sobre todo cortan cualquier intento de unidad territorial. Poco después, la derrota del rey lombardo permitió a Carlomagno titularse “Rey de los Lombardos”.
2. Hacia el SE, que resultó menos sencillo que en el caso anterior, aunque Carlos Martell había tenido un triunfo decisivo en Poiters, Carlomagno aprovecha las manifestaciones de clima adverso al Omeya en Córdoba, atraviesa Pirineos y recorrió el Valle del Ebro, hasta Zaragoza atendiendo la petición de ayuda de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y Barcelona. Sin embargo, la campaña ibérica concluyó con una derrota en el campo de batalla y dos éxitos en el de la cultura: cuando los francos llegan a las puertas de Zaragoza, su gobernador se niega a abrir las puertas de la ciudad y tuvieron que emprender la retirada hacia los Pirineos, pero al repasar Roncesvalles, son atacados por los vascones. Esta derrota fue silenciada, pero dio pié a la leyenda de que fue Carlomagno el primer peregrino a la tumba del apóstol Santiago en Compostela.
Desde el punto de vista político, se varían las estrategias de actuación en el espacio ibérico: la ofensiva guerrera es sustituida por la atracción y la acogida de los hispanocristianos que huían del dominio del Islam, los hispani. El resultado final de esta expansión hacia el SE, con la combinación de la resistencia indígena y del apoyo franco, constituirá la llamada Marca Hispánica (frontera defensiva de Cataluña a Navarra) y el estímulo de los Valles Pirenaicos a una futura organización política separada de los francos y de Hispania.
3. Expansión hacia el Este: hacia el interior de Europa, el monarca carolingio inauguró la cristianización por la fuerza, y las víctimas de este empuje fueron, sobre todo sajones y frisones. En el caso de los sajones se encontraban entre el Mar del Norte y Elba, y las montañas de Harz, llevaban una vida independiente fieles a sus cultos paganos y además pagaban un tributo en ganado a los francos como indica la sumisión, aunque sus incursiones eran frecuentes, lo que aprovechan para, en el último cuarto del VIII, llevar respuestas armadas por parte de los carolingios, quienes se cambian de táctica combinando soldados y misioneros para realizar la conquista, e incorporando para facilitarla la incorporación de miembros de la aristocracia sajona a la estructura administrativa del Imperio en condición de condes. En el 802, la promulgación de
4. En el caso de Baviera, lo fundamental no era imponer el cristianismo sino frenar los devaneos políticos de su Duque: católico y vasallo de Francia, pero Baviera era un territorio fronterizo, de ahí que Carlomagno quisiera “fidelidad absoluta”. Esto provocará la intervención y destrucción de los ávaros que ocupaban parte de Baviera. Cuando se consigue la integración de Baviera, prácticamente se termina los problemas financieros del Imperio, ya que se han apropiado del Oro Bizantino saqueado por los ávaros anteriormente. Los tierras de los bávaros quedan divididas en condados e integradas en el Imperio Carolingio.
5. La destrucción del Imperio de los ávaros con el que, después de que los francos integraran Baviera, se habían convertido en fronterizos. Los ávaros se hallaban establecidos desde finales del siglo VI en el curso medio del Danubio, desde donde saqueaban las poblaciones desde el Báltico a los Balcanes. El producto de sus acciones, constituía un botín enormemente rico, que estimulo las campañas carolingias, coronadas en 796 con la captura de las riquezas y la destrucción de la organización política de los ávaros. Al desaparecer los ávaros, en escena quedan los húngaros o magiares.
Hay pueblos que se quedan al margen de las conquistas:
- Pueblos cristianos: El Reino de Asturias que mantuvo buenas relaciones con los francos. Bizancio, con problemas más complejos que alcanzan su cúspide a finales del s. VIII cuando el Papado les da la espalda totalmente.
- Pueblos no cristianos:
- Musulmanes del Califato Cordobés, frente a los que siempre existió gran hostilidad
- Musulmanes del Califato de Bagdad, con quienes se establecieron relaciones comerciales.
- Eslavos. Cuya dinastía tendrá un reconocimiento hacia la superioridad de Carlomagno y no hay enfrentamiento.
- Germanos. Contra los que se intentó la evangelización pero sin brillantes resultados.
El Estado
La cristiandad latina será el concepto del Estado Carolingio: la sumisión del Papa de Roma al Emperador Carolingio.
El Gobierno: EL objetivo de Carlomagno era llegar a la centralización total, sin embargo los distintos gobernantes locales hacían lo posible por disgregar el territorio unificado bajo esas conquistas militares, lo que es una contradicción aparente, donde el Rey , lo eclesiásticos y los notables, además de unos pocos aristócratas, impondrán su propio modelo de conducta y sobre todo de pensamiento que les permitirá realizar aparentes mejoras que serán, en la práctica en beneficio propio. El reinado carolingio aspiraba a tener reconocimiento universal: si los musulmanes tenían un Califa, los Bizantinos un Basileo, Carlomagno quería más: parece que sus consejeros fueron los más fervientes impulsores de su alzamiento, sobre todo Alcuino de York, monje anglosajón, quien en una carta dirigida al propio Carlomagno, resumía los tres poderes que gobernaban el mundo: El Emperador de Constantinopla, El Pontífice de Roma y el Rey de los Francos. De los tres, la situación de los dos primeros se había visto debilitada, en Bizancio porque Irene, una mujer, había usurpado el trono a su hijo el emperador, y en Roma, el Papa estaba siendo discutido por sus enemigos políticos acusándolo de corrupto. Nada más lógico por ello, que proceder a una renovación del Imperio Romano en la persona de Carlomagno.
El pontífice, atemorizado por sus adversarios romanos, aceptó la idea, pero trató de utilizarla en su beneficio: el día de
Organización del Imperio
Una vez constituido el Imperio de Occidente, había que organizarlo:
Se establece una administración centralizada en todos los países del Imperio, cuyo centro teórico era el palatium, que sin capital fija acompañaba al emperador en sus desplazamientos hasta que éste tendió a residir casi de forma permanente en Aquisgrán, cuya localización constituía un síntoma de la orientación geográfica y social del Imperio. En la práctica, lo verdaderamente operativo fueron las circunscripciones territoriales: los Condados, (más de 200),pero debido a la falta de tradición administrativa esta organización provincial se encarga a la aristocracia local, lo que facilitaba el fortalecimiento de los poderes regionales única fórmula capaz de ejercer el poder sobre sus propios súbditos: los condes disponían a su escala, de las mismas facultades que el emperador.
Para controlar a estos administradores locales se crea la figura del “missi dominici”, enviados de dos en dos, un laico y un eclesiástico para recordar a los gobernadores locales sus obligaciones. Su nombramiento será directo por parte del monarca, normalmente son obispo y conde. De esta forma, el principio teórico del ejercicio de una justicia condal pública se combinaba con el ascenso de la fuerza de los grandes terratenientes que iban consiguiendo para sus posesiones las inmunidades que las dejaban a salvo de funcionarios imperiales.
Carlomagno, una vez al año convoca la “Asamblea de Hombres Libres”; con el tiempo sólo alcanzarán a los Grandes dignatarios del Imperio y a sus súbditos ligados al monarca por el vasallaje, que representarán a todo hombre libre. Este sistema de vasallaje que sustentará el Imperio Carolingio y abrirá las puertas del próximo sistema feudal, no por el vasallaje en sí, sino por una estructura socioeconómica que lleva acoplada.
En el ámbito fiscal, trató de asegurarse la percepción de ingresos a través de la elaboración de las contabilidades de las posesiones imperiales.
En el aspecto judicial, aspiró a ejercer la justicia directamente o, por delegación, en los tribunales condales en los que aparecen los scabini, asesores profesionales, y en los que en casos en que se debilitaban otras formas de prueba se fueron difundiendo las ordalías de origen franco. Estas constituían el recurso extremo y dramático aplicado con ciertos delitos, a reos de determinados status sociales, normalmente humildes, y en casos de callejón sin salida judicial cuyo desenlace podía ser el desencadenamiento de una sucesión de venganzas privadas. En esas ocasiones, era preferible el duelo o el recurso a la ordalía, una especie de “Justicia de Dios”: el que salía airoso de las pruebas como las de hierro candente, agua hirviendo o helada, contaba con el propio Dios como garante de su inocencia.
En el tercer ámbito. El de la fuerza militar, Carlomagno trató de mantener la fidelidad personal de sus guerreros pagándoles, tanto a ellos como a sus vasallos directos y a los vasallos de sus vasallos, mediante la entrega de tierras en usufructo: beneficios.
En una sociedad cuyo sistema económico sólo producía excedentes para sostener un diez por ciento de consumidores no productores, el sistema vasallático debió incluir, como máximo, una mitad de esa proporción de la población. Las situaciones eran terminantes: señor o vasallo.
Cultura: El Renacimiento Carolingio.
LA preocupación de Carlomagno por una administración eficaz y un aprovechamiento rentable de los recursos económicos que le habían llegado a promulgar un verdadero corpus de disposiciones legales, tuvo su traducción en el campo de la cultura en lo que se ha llamado el “Renacimiento Carolingio”. Esta etapa de recogida de la tradición cultural antigua en los términos en que los obispos visigodos y los monjes irlandeses e italianos la habían mantenido entre los siglos V y VIII, se trataba del resultado de la convergencia de los focos culturales que afectaban a un grupo determinado, el clero, al que se pretendía hacer salir de su ignorancia con un apogeo de escuelas monacales, cuyos elementos base eran la lectura, escritura, rudimentos de literatura y sobre todo las explicaciones de
El proyecto del Emperador era que estos clérigos fueran los agentes de tal difusión cultural a través de la apertura y funcionamiento de escuelas en las catedrales que orientaran sus enseñanzas a los jóvenes de toda condición social. Su hijo Luis el Piadoso, introdujo en los concilios de Aquisgrán para los canónigos y para los monjes unas cuantas normas que pretendían recuperar el estudio como actividad normal en su formación. La intención imperial era que estos clérigos así formados pudieran constituir los cuadros administrativos del Impero, cuya complejidad política, demográfica, geográfica y cultural era creciente.
El primer instrumento de esa formación era el conocimiento de la lengua latina, tanto hablada como escrita. En su versión hablada, se trataba de un latín empleado con corrección.
En su versión escrita, fue un gran logro la reforma de la escritura y la creación de la escritura Carolina sin nexos ni abreviaturas y encuadrada dentro de
No se debe olvidar, sin embargo, la toma de conciencia de la importancia de las lenguas romance, rústica o germánica, que ya desde el principio del s. IX su predicación era recomendada por los obispos sobre todo en la zona franca del Imperio.
A partir del s. VIII con el contacto con las provincias de las regiones del Sur, comienza este renacimiento (sobre todo Patrimonio Lombardo) para lo que se atrae a grandes personajes extranjeros: el visigodo Teodulfo, el Italiano Paulo Diácono, y el anglosajón Alcuino de York, que fue el estimulador y organizador de las iniciativas culturales del rey franco.
Alcuino de York difundió la cultura clásica en dos niveles:
- Elemental: basado en la lectura, y escritura del latín y en el canto.
- Superior: Que comprendía las materias de las Siete Artes Liberales:
a. Trivium: Gramática, Retórica y Dialéctica
b. Cuadrivium: Aritmética, música, geometría y astronomía.
En una segunda generación (Jonás de Orleáns y Abgobardo), se ofrecen resultados más originales, sobre todo los referidos a la copia de manuscritos, gracias a los cuales se salva gran parte de la tradición antigua.
La tercera generación de intelectuales que despunta tras el 840 constituye el apogeo del renacimiento carolingio: reflexión teológica (Rabano Mauro) con la polémica de la predestinación, en la teoría política (Hincmar) con la defensión de Sacerdocio sobre el Imperio, y entrando también en la misma polémica que el anterior. Y, sobre todo, en la filosofía, con la obra de Juan Escoto Erígena, antipredestinacionista, introduciendo planteamientos neoplatónicos acerca de la división de la naturaleza entre Dios creador y los seres creados. Escoto estuvo en el punto de mira de la herejía, por lo que su obra (De Divisione Naturae) no fue recogida hasta pasar dos siglos.
Esta reforma pasó a la herencia educativa de las sucesivas generaciones, despertando el ansia del saber dentro del mundo eclesiástico, aunque siguiera siendo minoritaria y aristocrática. El punto culminante característico se consiguió en el adorno de libros, miniaturas y encuadernaciones
Economía
La civilización de esta época era esencialmente rural: la tierra era la fuente de riqueza y por tanto de vida.
En grados, territorios como......y Germania apenas sí que habían grandes extensiones.
La población campesina era estable, pero no inmóvil, siguiendo costumbres germanas se enrolaban en el ejército en épocas, aunque la mayor parte del tiempo vivía en el campo.
Instrumental agrícola: La parquedad de los datos que proceden de las grandes explotaciones laicas y eclesiásticas caracterizan esta época. Estas grandes propiedades estaban equipadas por instrumentos de molinería, aunque fuera algo costoso y delicado, pero a pesar de ello, los molinos hidráulicos no eran extraños ya en el s. IX incluso se incrementa su número ya que el provecho que se sacaba de ellos era obvio: liberaba mano de obra que ahora podía dedicarse a trabajar la tierra.
Otro uso de este molino hidráulico era una especie de alquiler de la maquinaria del molino del gran propietario al pequeño, a cambio de la maquila (sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida).
Los aperos de labranza eran el arado común (que apartaba la tierra por igual a ambos lados, ligero y manejable y sencillo de construir), que plantaba algunos problemas ya que había que complementarlo con el uso de la azada.
Arado de rueda, que economiza más mano de obra, consigue airear más la tierra y puede arar suelos más duros, aunque necesitaba una fuerza de tiro mayor.
Aunque realmente varios autores hablan de Aratrum y Carruca sin poder distinguir bien a cual de los dos tipos de arado se refieren.
Los aperos de metal eran muy importantes puesto que los artesanos del metal eran considerados como orfebres (guadañas, azadas, calderos), haciendo incluso inventarios precisos de ellos.
Prácticas agrícolas: Sobre todo el cereal, pero eran tierras cultivadas parcialmente por año y eran tierras por oposición en las huertas y a las casa de señorío que podía tener un cultivo continuo.
La disposición de este cultivo se sabe al describir la cantidad de grano que cada campesino debía llevar a las tierras a plantar y por el calendario agrícola desarrollado en función de dos épocas: los cereales de invierno (ad ivermeticum) y cereal de primavera o trigo tremesino (ad aestivium).
Las parcelas aparecen de 3 en 3, podía suponer un ciclo trienal, pero lo único cierto es que las grandes explotaciones eclesiásticas se basaban en antiguos tratados de agronomía, pero no dependían sino de la climatología, del instrumental y de la fertilidad del suelo, del número de trabajadores... con lo que no es un tipo de cultivo generalizado, el que se encuentra en cualquiera de las zonas del Imperio: sistema itinerante de rozas, por ejemplo.
La agricultura de esta época exige una abundante mano de obra y un espacio muy grande. Los hombres consagraban su fuerza a producir primero su alimento, y después el de sus animales.
La empresa económica fundamental era la gran propiedad, desarrolladas sobre todo entre el Rin y el Loira, que a partir del s. IX aparecen denominadas como Villa Carolingia (modo de explotación de esta gran propiedad y heredada de la villa tardorromana) y sobre todo en Asutrasia y Neustria, aunque no recubren toda la tierra cultivada dando lugar a pequeñas propiedades independientes, pro con las ventas, compras, herencias... harán variar su tamaño o extensión (aproximadamente
Estructura de la villae:
- Reserva o terra dominicata: explotada directamente por el señor mediante un administrador y la fuerza de trabajo aportada por dos tipos de hombres: los esclavos instalados en las dependencias centrales de la villa y los campesinos asentados en los mansos. Mientras los esclavos dedicaban todo su tiempo a la explotación de las tierras del propietario, los segundos lo repartían entre la atención de sus propios mansos y la realización de unas prestaciones.
- Manso: Excedente de tierras de labrantía divididos en lotes que serán entregadas en usufructo a la unidad económica familiar, pero que realmente en la práctica, es el centro para la obtención de percepciones no dependientes por parte del propietario de la tierra. Esta percepción no depende del número total que tenga, sino de la imposición de un cultivo determinado o exigir una serie de jornadas gratuitas de trabajo al año, o monedas, o textiles.
o Manso servil con colonos: obligados a prestaciones en la casa señorial (villae) frente a los mansos libres o ingenuos. La villae, al ser tan amplia para que un solo señor pudiera llevar todo su trabajo, la mano de obra es muy abundante por la carestía de aperos, la moneda es escasa y no se puede contratar obreros asalariados. Y los esclavos domésticos no son rentables. Los colonos, contribuirán al mantenimiento de a casa señorial (monedas, tejidos, maderas), participando sobre todo en el cultivo de la reserva. Proporcionan un cierto número de jornales al año para labrar, sembrar y recolección, Siembran y cultivan una parcela al margen de la que el señor cuyo producto íntegro para el señor.
El manso aparece como el eje principal de las transformaciones de servicio y riqueza ligadas al Servicio del Conde (es decir, al poder), y esta contribución agrícola es dada de tres formas:
1. Parcea: Manso encargado de un cultivo definido.
2. Corveas: Colono que abandona el manso y se integra en el servicio del trabajo señorial, que sólo afectaba a cada manso a una unidad: hombre o arado.
3. Noches: El terrajero estará al servicio del señor varios días sin volver a su casa.
El gran propietario desea que su subsistencia y la de su propiedad esté asegurada junto con la obtención de algún beneficio que puede hacer comprar algún producto de lujo a los mercaderes: el mantenimiento de su estatus, conseguido y mantenido sobre todo en su ropa conseguida por las monedas.
- Los alodios: Junto a estas grandes propiedades, se agrupan en pequeñas comunidades, aunque pocas veces los habitantes libres se sentían unidos frente a los grandes poderes. El propietario tiene el dominio completo sobre ellas, es decir, tanto del directo como el de uso. Esta situación engendrará una serie de giros económicos y aunque eran libres, sufrían las presiones de Iglesia y Señores. En realidad lo que ocurre es una red de servicios interrelacionados entre los grandes propietarios y las pequeñas propiedades de hombres libres, recurriendo unos a otros.
Comercio
El rey vigiló e inspeccionó las prácticas comerciales: la restauración de la regalía monetaria en lo tocante a la plata, al monopolizar o controlar las acuñaciones y fijar nuevos tipos de moneda.
La expresión monetaria, cuya vigilancia fue realmente fundamentalista: En
Los reyes francos intentaron hacer del dinero una moneda estable, primero elevando el peso de la moneda de plata y, cuando la conquista el reino Lombardo en Italia, aparece el Triems de oro, establece relaciones entre oro y plata según la cotización de los mercados de metales preciosos del Oeste de
El sistema monetario se basa en :
-
- 1 sueldo = 12 dineros
-
El número de mercados y ferias aumentó considerablemente en los siglos IX al X, ya desde el VIII Pipino el Breve se preocupó de que en cada diócesis hubiera un mercado regular, sin embargo cien años más tarde la proliferación de mercados fue tal, que hacia el 864 Carlos el Calvo ordena a sus condes hacer un inventario general de mercados que distinguiese los antiguos de los que habían surgido a partir del fallecimiento de Carlomagno. Lo que parece sugerir que el auge de estos mercados, casi siempre semanales, era propio del siglo IX.
Muchas veces, sus fundadores fueron grandes propietarios, obisposm abadías y monasterios, que solían obtener del monarca la regalía precisa para cobrar en ellos impuestos e incluso, en ocasiones, para acuñar la moneda que su funcionamiento exigía. El nacimiento de muchos de estos mercado respondía a los intentos señoriales para incrementar sus rentas, pero habrían sido inútiles sin el auge de los intercambios mercantiles por lo que la observación de este hecho económico unido a la proliferación de la moneda, estimularía la idea de la fundación de nuevos mercados.
Se generaliza a raíz de la expansión territorial. La actividad específica de los mercatores o negociatores fue también muy vigilada: los carolingios se preocupan de regular su condición social y sus actividades, además de controlar las fronteras fiscales. Se necesitaba protección particular para ellos pero también eran sospechosos en un mundo en que el intercambio y la rapiña no estaban delimitados claramente. Las transacciones comerciales fueron vigiladas por la autoridad pública y supervisados por un conde (se prohíbe el comercio nocturno, p.ej.) y los mercaderes pasan a ser considerados fieles del soberano, equiparándoles a la clientela ...quedaban exentos de cualquier sitio excepto del paso de Kentovia y Dusterde, y sus actividades serán estacionales. Estos mercaderes negocian una parte de la mercancía en nombre del soberano, de sus condes o de grandes monasterios.
Su procedencia era la de judíos (controlan el Sur actuando como intermediarios entre el mundo europeo y el islámico) y frisones (que controlan el Norte) y todos estos proveedores se sitúan en áreas especialmente designadas para ellos: los portus, wicks o burch, eran sitios amurallados para la protección de las mercancías. Mientras en el Sur, la función comercial se desarrollada por la ciudad.
Aparecen las ferias como otro lugar de encuentro, algunas en ciclos normales del mercado semanal, otras preparadas de antemano con la finalidad de poner en contacto a regiones lejanas (Feria del Vino en Octubre,...). Una de las ferias más importantes es la feria triguera de Pavía.
Las ferias están en conexión con los seis puertos fluviales de Europa. Es significativo que antes de la llegada de los Carolingios, los Lombardos controlan el Norte de
En las lagunas del Adriático, controladas por Bizancio surgirá un auge del tráfico Veneciano: desde la primera mitad del s. IX, los barcos venecianos comenzarán a sustituir a los bizantinos en el tráfico entre el Oriente mediterráneo y el Adriático . Los venecianos exportan sobre todo esclavos al mundo islámico, madera y armas, a pesar de las prohibiciones bizantinas y pontificias que condenaban la venta de aquellos productos estratégicos a los infieles. Venecia enviaba trigo a Bizancio. Las importaciones consistían sobre todo en los famosos tejidos de seda y en productos de consumo masivo como la sal.
LA expansión islámica en el Mediterráneo no produjo, en principio, el bloqueo de los tráficos mercantiles establecidos con anterioridad, aqunque hubo dificultades militares debidas a los enfrentamientos entre musulmanes y bizantinos y al avance islámico en Septimania durante los primeros decenios del s. VIII. Las rutas entre la costa mediterránea del reino franco y el Norte continuaron practicándose: desde Marsella hasta Maastricht y las tierras frisonas.
A finales del s. VIII comienza a tomar auge la ruta Al Andalus-Barcelona-Verdún, que sustituyó en buena medida a la anterior.
Si añadimos el tráfico cercano al saqueo, sobre todo en lugares como el Danubio, podemos decir que el comercio es un elemento a tener en cuenta por la regulación que se intenta llevar a cabo y por la penetración del elemento monetario.
El comercio en el Canal de
El espacio noratlántico comenzó a ser recorrido por rutas mercantiles gracias a la expansión noruega desde el s.VIII, con productos como el marfil de morsa groenlandés, pieles y cobre de Islandia, bacalao y otros productos de pesca noruegos.
Las verdaderas ciudades de a época eran aquellas cuya actividad fundamental era política, religiosa o administrativa. Los reyes eran sagrados y su misión principal era conducir a sus súbditos a la salvación y desde el 806, se define lo que sería el comercio justo frente a la usura. Se intenta moralizar las prácticas de comercio: prohibición del tráfico nocturno, el comercio dominical, el tráfico de esclavos entre paganos, la condena de la usura. Se inicia en un marco completamente nuevo el desarrollo económico de
A través de la continuidad entre las etapas carolingia y postcarolingia, se advierte un crecimiento del espacio mercantil europeo y un enriquecimiento de los fenómenos urbanos que convierten el siglo X en pórtico o prólogo de la expansión europea. Es característico, también, el peso que adquieren los países atlánticos, en torno al Mar del Norte y al Eje del Rin, y la marginalidad de los mediterráneos con la única excepción de
Sociedad.
La posesión territorial era el fundamento de la riqueza en el Reino Antiguo. Y a comienzos del IV se empieza la sustitución del alodio por la tenencia, terminando con la vida del beneficiario. También encontraron hombres libres (sin perder su libertad) que se encomiendan a un Señor o protector siguiendo el texto de la fórmula turonensis: “como es de todos sabido que no tengo con qué alimentarme ni vestirme, he solicitado a vuestra piedad y vuestra voluntad me lo ha concedido, poder entregarme o confiarme a vuestra protección. Lo hago con las condiciones siguientes: debéis ayudarme y sostenerme tanto para el alimento como para el vestido, según yo pueda serviros y merecerlo, mientras viva os deberé el Servicio y la obediencia compatibles con la libertad, y no tendré en toda mi vida el derecho a sustraerme a vuestro poder y vuestra protección”.
De esta forma, un nuevo dependiente con su tierra y su familia se incorporaba a un gran dominio. A veces era la piedad o la preocupación por asegurarse los favores del más allá lo que impulsó a muchos de estos humildes a encomendarse en primer lugar a la clientela religiosa. Después se incorporaron a la clientela laica, sobre todo en cuanto a escapar del fisco.
Aunque debería terminar con la vida del encomendado, este pacto se reconocía con el sucesor por la situación de miseria de los descendientes del primero o por el hambre o por las penurias, incluso por tres generaciones.
La realeza, voluntariamente o no, y sobre todo cuanto más extenso era el territorio bajo su autoridad, delegaba en los más Grandes para ayudar a mantener dicha autoridad.
Desde el s. VI, se concede el Derecho de Posada a los obispos, después a los Señores laicos.... En el seno de la costumbre territorial se produce una confusión ante las cargas de origen público o por las cargas del patrimonio a las que estaba sujeto por servicios al Señor. Por tanto, la noción de servicium, obseqium, lo absorbió prácticamente todo: se produce una sumisión de la población rural: En Europa se somete a los humildes a los grandes, un mecanismo que desde entonces dominó y cuyos abusos intentó paliar el monarca, pero en la práctica este mecanismo dirigirá a la casa señorial gran parte de la producción de los trabajadores del campo. Este se describen en el 757 con la ceremonia del “inmixtio manum” y se convierte en “su hombre”es un rito de entrega de sí mismo por el que empeña fe, con un juramento de fidelidad y recibe a cambio la protección y en ocasiones algunos bienes materiales: la concesión de una tierra mientras dure su fidelidad: el feudo, es decir, entre ambas partes se desarrolla un pacto. El desarrollo de estas costumbres se ve favorecido por el debilitamiento del Estado y por la rivalización general. En la fórmula Turonensi, no se ofrecía nada a cambio de la encomendación, ahora esta ceremonia lleva implícita la concesión de un feudo que implica, a su vez, obligaciones de tipo militar, por eso se convierte de “su hombre” en “su vasallo”. Esta fórmula se lleva a cabo primero entre los Reyes y sus Grandes, después los Grandes nobles con sus vasallos..
Los soberanos recabaron al principio la adhesión entre Condes y aristócratas, es decir, entre sus más directos apoderados. Después, distribuyéndoles parte de los terrenos del fisco, se introducen entre su clientela a los ricos, nobles y grandes propietarios y a los que tocaba cumplir de manera más rigurosa su obligación de súbdito. Por último, será el pequeño propietario quien haga lo propio con el siguiente eslabón.
Este era un sistema eficaz y estable que sostendrán el armazón del Estado por ello hubo una codificación de usos y costumbres. La duración del vasallaje será por toda una vida, aunque la concesión de una tenencia en beneficio implicaba una entrada en el vasallaje.
La generosidad real queda condicionada, pero también la amenaza de la confiscación se convierte en un medio de posesión. Los carolingios obligaron a los condes a utilizar la escritura y a usar los archivos, además procuraron la redacción de minutas y sobre todo el estricto cumplimiento de las ordenes reales, por ejemplo a finales del s.VIII, los “missi dominici” era quienes aseguraban este cumplimiento y recogían las quejas de los hombres libres cuando recogían las quejas de los hombres libres cuando osaban hacerlas. Pero como esta vigilancia no era suficiente, los Carolingios reducían las competencias de los Condes y, en materia judicial adquiere significado la jurisdicción del “Tribunal de Palacios” y sobre todo la creación en cada condado de un cuerpo de jueces, elegidos por los missi dominici y a quienes los Condes tendrían que respetar.
Los nobles nombrados por el rey como intermediarios dan lugar a que algunos territorios se conviertan en prácticamente autónomo, mientras que otras se convierten en Marcas, lo que suponía a su vez, la estrecha subordinación de los Condes a estos Nobles.
Los privilegios que habían comenzado a dar a los dominios de los obispados y monasterios se extendieron casi a todos los monasterios de
Semejante estructura política, aunque rudimentaria, hace convertir al Estado en una especie de juramentación sometida a
Estructura social
Ni la sociedad romana ni la germana eran igualitarias, y las migraciones bárbaras consolidaron aún más si cabe estas desigualdades al contribuir a la ruralización. Ahora encontramos:
- Esclavos, totalmente “cosificados”.
- Campesinos libres.
- Grandes: dueños del trabajo de los demás y de sus frutos.
Todo movimiento económico estaba condicionado por esta configuración social. Por factor económico:
Los Señores, existen propiedades similares a la de los campesinos, más amplias, mejor construidas y más pobladas con más regiones para el cultivo: las Villae, emplazadas a menudo donde antes las villas romanas.
El poder de mandar, dirigir al ejército y administrar justicia residía en el Rey , cuyo carácter dinástico por sangre y nacimiento, determinaba su patrimonio.
El personaje real se halla en el centro de una amplia casa rodeado de parientes, aristócratas y jóvenes que vienen a completar su educación al lado del Rey. Rodeado además por los fieles, que a veces los envía a algunas partes del territorio del territorio para mantener y extender la autoridad real.
La nobleza: emanación de la realeza de quién obtiene la riqueza ya sea por regalos del soberano o por el botín del que una parte significativa es para los amigos del Rey.
Patrimonio eclesiástico: Aumenta por las donaciones regias y por las donaciones piadosas, según se ve en los “libri tradiciorum”, donde se registran las donaciones y adquisiciones.
La aristocracia que ve cómo los límites de su patrimonio se dirigen y reconstituyen por favores, matrimonios y donaciones, sin olvidar las nuevas explotaciones de comarcas hasta ahora salvajes, que explotarán a través de esclavos o domésticos de condición servil.
Los vasallos reales: Beneficiarios de antiguos dominio (eclesiásticos) o de súbditos rebeldes) mediante un juramento de fidelidad a partir del s. IX llegaron a constituir colonias militares.
Alto Clero: Con una estructura parecida a la de la alta nobleza, beneficiarios de las grandes Abadías.
Bajo Clero: encargado de mantener la disciplina y la dignidad debida. Aparecen una serie de disposiciones: prohibición de entrar en la vida eclesiástica a los no libres, obligación del diezmo y la integración del “mansus integer” concedidas por el señor de
Grupos populares según el estado jurídico:
Servii o mancipia: herederos de la antigua esclavitud. Se revela la presencia entre los siglos XI-XII en Europa conocidos como servus, mancilla o como mancipium, que expresa su condición de objeto o cosa. Son propiedad del dueño desde que nacen hasta que mueren. Los concebidos por la mujer esclava, lo serán en condición de ella. EL dueño castigará, compra, vende o regala: útiles de valor mientras se hallen en buen estado. L tasación será distinta entre las diferentes regiones del imperio: en Milán un muchacho costaba 12 sueldos y un buen caballo 15. No habrá clase social que no tuviera un equipo servil, pero además, las leyes preveían que en caso de necesidad un individuo pudiese enajenar su persona, o por algún delito. El cristianismo no condenaba la esclavitud, pero sí proponía como obra piadosa su liberación. Aunque más visible como obra cristiana fue el reconocimiento a los no libres del derecho familiar.
Libertos y semilibres: Los matrimonios mixtos y las prácticas de manumisión hicieron que el derecho de la época hiciera detallar con minuciosidad los diferentes estratos de las categorías jurídicas, donde los libertos y semilibres estarían entre el esclavo y el libre, pero seguían atados al Señor que obtendrá de él la fuerza de trabajo y sus bienes.
Poco a poco se da un movimiento por el que se produce una integración de la población servil en el campesinado libre, tendiendo a la codificación del significado económico de la esclavitud frente a la diferencia jurídica existente entre libres y esclavo.
Libres o pagenses: entre los que se encuentran los colonos y pequeños propietarios.
Por libertad se entendía la dependencia de las instituciones públicas. Esta libertad autorizaba a explotar las partes públicas del territorio. Este grupo, cuando son sobre todo propietarios alodiales pueden tener derechos concedidos por el Rey a explotar sus tierras y decidirán la aceptación o no de nuevos miembros en la comunidad. Aún así, la gran parte de los campesinos eran colonos: cultivaban tierras ajenas jurídicamente libres, pero en realidad eran prisioneros de una red de servicios que limitaban su independencia.
La degradación de la libertad no era total, pues siguen existiendo esos campesinos libres que formaban los “vicis”.
Casi toda la documentación se refiere al señorío, haciendo pocas referencias a los campesinos independientes, aunque sean ellos la célula base de la agricultura.
Los colonos o los pequeños propietarios (sometidos a fidelidad y al juramento del soberano) no consiguen mantenerse al margen de los poderosos, al que tienen la obligación de servir a través del precario, y otras veces es el Seor quien directamente tendrá sobre el pequeño propietario la potestad del alquiler del molino o herramienta.
Poco a poco la división del patrimonio y la presión del Señor terminará por provocar la división del territorio.
Es muy difícil conocer la estructura de la familia excepto cuando se integra en un monasterio, por lo que sabemos, podían intervenir hasta 20 personas, que poseían siervos domésticos. La repartición del trabajo agrícola: la mujer se ocupaba del trabajo textil y el hombre de la supervivencia, servicio de armas, trabajo del campo y la construcción de empalizadas.
Tras la muerte de Carlomagno, y con la muerte de su hijo Luis el Piadoso no se consiguió evitar la desmembración del Regnum Francorum, heredado por sus hijos: el Tratado de Verdún confirmó un reparto equitativo del Imperio en tres porciones :
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A éstos tres se añaden otros reinos pero de forma esporádica. Además de los relevos generacionales entre los carolingios que también contribuyeron a arruinar definitivamente la estructura política del Imperio.
Se detectan varios procesos significativos:
1. Fortalecimiento de los principados territoriales: más ajustados geográfica, étnica y social y políticamente que los propios reinos y que solían estar constituidos por la unión de varios condados bajo la dirección de un Duque que, de modo teórico, estaba bajo el vasallaje de alguno de los reyes del momento.
2. La fijación de un nuevo ceremonial de consagración de los reyes de Francia en Reims, garantizando la participación eclesiástica en la definición de la legitimidad real y en la imagen de la sublimación del monarca.
3. A mediados del s. IX se produce la vinculación estricta entre prestación de homenaje de fidelidad y la cesión de un beneficio o un feudo a quien lo prestaba: sin feudo no había prestación de fidelidad. Este sistema se consolida en una dirección privatizadora finalmente cuando los reyes reconocieron el derecho de los vasallos a transmitir en herencia los feudos que habían recibido: el Imperio ve mermados sus dominios públicos en la misma medida en que la aristocracia guerrera incrementan los suyos.
4. En Francia Occidenatalis, (Francia) sus vasallos hicieron rey a Eudes (hijo de Roberto), y frente a él la aristocracia apoyó la candidatura de un carolingio. Se prolongan los enfrentamientos entre robertinos y carolinos hasta que a finales del s. X, Hugo Capeto, robertino, da el golpe de Estado que extingue a la dinastía Carolingia.
5. En Francia Occidentalis (Alemania), su condición de frontera frente a húngaros y vikingos favorece la consolidación de poderes regionales hereditarios en algunos ducados. Los duques alemanes fueron pronto conscientes de la ayuda que podían recibir de los sólidos obispados de sus domiunios frente a las pretensiones de la aristocracia laica, iniciando un camino de colaboración. EL título de rey pasa manos de Enrique I, duque de Sajonia, que es sustituido frente al ducado y a su título de monarca en 936 por su hijo Otón I .
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