jueves, 13 de noviembre de 2008
Los límites espaciales de la Edad Media están estudiados bajo la perspectiva de un Eurocentrismo, en el que se hace mención a la periferia espacial sólo en el momento en que los contactos con ésta tienen relación con este mundo Europeo, y aún casi exclusivamente con el mundo Mediterráneo.
Actualmente, el marco geográfico en el que se distribuye la Edad Media atañe al mundo cristiano, eslavo, bizantino e islámico, próximos y vinculados geográficamente, además de por una misma tradición.
La tesis más común para establecer el final de la Edad Antigua habría sido fijado a mediados del s. XVIII por la frase de E. Gibbon “ El triunfo de la barbarie y la religión”.
Para el comienzo de la Edad Media se barajan varias fechas: el Edicto de Milán (313), La Invasión Germánica (406), o el final del Imperio Romano de Occidente (476), y lo mismo sucede para establecer las fechas finales de este período: El inicio de la Reforma Protestante, el descubrimiento de América (1492)...
Sea como fuere, ningún acontecimiento, por importante que sea, puede representar en sí mismo un cambio tan radical como para considerarlo el punto inicial o final de toda una época histórica.
En cuanto a la división de la Edad Media, hoy en día, y tomando siempre como marco la Europa Occidental, se ha hecho una división tripartita:
- Alta Edad Media (Edad Media Temprana o Edad Oscura): Prehistoria de los pueblos europeos (IV al X).
- Plena Edad Media (Edad Media Clásica, Edad Media Central o Período Feudal): Período de Formación de las Sociedades Europeas (XI-XIII).
- Baja Edad Media (Edad Media tardía): XIV-XV.
En el marco circunmediterráneo es fácil distinguir tres niveles de civilizaciones concretas que han sucedido e incorporado a él cada uno de ellos, mayor espacio y pueblos más numerosos:
a- El fondo oriental del Mare Nostrum, dominado por Egipto y Mesopotamia, entre el cuarto y el primer milenio antes de Cristo.
b- Abarca paulatinamente todas las orillas mediterráneas y el conjunto de Asia anterior, por las civilizaciones greco-romanas e irania, entre el primer milenio antes de Cristo y los siglos IV al VI de nuestra era.
c- Civilizaciones medievales: Bizancio, el Islam clásico y el Occidente o Cristiandad latina. Aunque las tres arrancan de la ruina de los Imperios Antiguos y de las migraciones de los pueblos e invasiones que se suceden desde finales del siglo IV, su despliegue en el tiempo no es el mismo ni permanece estable el reparto territorial que incorpora a una u otra o. Al menos, a su influencia, todo el ámbito circunmediterráneo:
-Mientras Bizancio hereda la vida y características del Imperio Romano de Oriente, pero la consolidación en su seno de la Iglesia Ortodoxa, las pérdidas territoriales del s. VII y la influencia sobre el vasto mundo de los eslavos meridionales y orientales hacen de la civilización bizantina un ser histórico bien definido y preciso, cuyos límites temporales coinciden con lo que se ha dado en llamar Edad Media.
-El Islam nace y crece súbitamente sobre pueblos heterogéneos , desde el desierto arábigo hasta el Asia Central, entre Mesopotamia e Hispania, abarca todo el antiguo ámbito iranio y la mitad meridional, e incluso más, del mundo mediterráneo, pero consigue formar una civilización que amalgama y estructura de manera original, en torno a la nueva religión y al poder que sustenta y legitima, un conjunto de rasgos anteriores de diversa procedencia que van del campo técnico y económico al cultural y artístico.
-La cristiandad latina, aun conservando parte del espacio mediterráneo occidental, se extendió durante siglos, al menos hasta el XI, hacia el N.,y fijó su espacio de civilización en condiciones más difíciles y primitivas, en principio, que Bizancio e Islam (que conocieron un estancamiento desde mediados del XI y aún más desde el XIII, con la extinción del caso bizantino, y permanencia en el nivel medieval hasta tiempos próximos del caso islámico). La Europa Occidental o Cristiandad latina protagoniza un crecimiento en todos los órdenes desde el s. XI.
PERIODO TRANSICIONAL DE LA ANTIGÜEDAD A LA EDAD MEDIA
El período transicional entre el Imperio Romano y la Edad Media pasa por las crisis que éste sufrió desde el s. III hasta su descomposición. Pero no se puede encontrar una sola causa o determinar qué de todo fue lo que desintegró dicho Imperio.
Desde las crisis políticas internas, el resquebrajamiento de la unidad imperial, las invasiones bárbaras, desequilibrio entre producción y consumo, decadencia del Senado, e incluso las medidas tomadas por parte de algunos gobernantes intentando poner remedio a estas crisis, que llevaron en muchos casos a un agravamiento de la situación en vez de a una solución satisfactoria.
Son Diocleciano y Constantino los principales emperadodres que consiguen ensamblar estas transformaciones económicas, sociales, intelectuales y artísticas que se suceden a partir de este siglo y en las creencias y costumbres colectivas entre las que destaca la expansión de una nueva religiosidad. Restaurando así, la estabilidad del Imperio a partir de nuevos supuestos.
Varios son los aspectos a tener en cuenta como desencadenantes de estas crisis:
Tendencias demográficas.
A pesar de contar con la diferencia de densidad de población entre la parte occidental del Imperio y la parte oriental (más alta en la parte oriental), entre los siglos III al V actuaron varios motivos de deterioro demográfico, entre ellas las numerosas epidemias de peste desde las ocurridas en tiempo de Marco Aurelio hasta las que acontecieron en varias décadas después de la “guerra gótica” en Italia.
En el marco rural, encontramos el abandono entre los siglos IV y V de muchas tierras antes cultivadas y la escasez de mano de obra rural, debido a causas como la inseguridad en las zonas fronterizas, la presión fiscal excesiva e indiscriminada en contraposición a la importancia dada a las causas propiamente demográficas o del posible agotamiento de la fertilidad de los suelos. Aunque la legislación imperial procurara estimular la nueva puesta en cultivo empleando veteranos del ejército, germanos inmigrantes o presos, otorgando tierras baldías a bajo precio de arrendamiento o disminuyendo el gravamen fiscal.
Tendencias Económicas
A lo largo de la crisis del s. III, a la defensiva, con un potencial humano menor y con el papel político de las ciudades disminuido frente a la potencia del Estado, nos encontramos con que los propietarios rurales dejan de invertir en las ciudades, sino que viven en sus predios o en las capitales principales del Imperio, con lo que la urbe se ve privada paulatinamente de la actividad mercantil y artesana de la que había sido monopolizadora, y sobre todo como punto de concentración y redistribución de la renta.
El nivel técnico apenas varía: la segadora mecánica y el molino de agua son los únicos ejemplos relevantes, y que los rendimientos siguen siendo los propios del mundo mediterráneo, en los que viñedo y olivar eran más rentables que el cereal, a excepción de las cosechas de trigo anual que proporcionaban a Egipto una gran densidad poblacional y el papel de granero imperial que siempre tuvo.
El régimen de propiedad de la tierra si nos ofrece novedades. La gran propiedad rural es herencia de los latifundios imperiales que pasaron a manos de los monarcas y que se incrementaron gracias a multas, confiscaciones, etc, lo que dará lugar a la confusión entre las propiedades de la corona y las particulares de los monarcas. Estas grandes propiedades son resultado de la magnificencia real que va favoreciendo a determinadas familias que hacen de sus latifundios verdaderos centros económicos autónomos.
En toda gran explotación hay que distinguir entre las tierras de cultivo (ager) próximas a la casa del propietario, y las zonas incultas (saltus), situadas a cierta distancia y que podía incluir bosques explotados por su madera, y útiles para caza y pesca y sobre las que, en reducido número de casos, se podían llevar a cabo labores de roturación.
Aunque la propiedad explotada directamente por sus dueños o a través de intendentes sigue predominando, se extiende un modo de explotación mixta, la villa: en ella el predio (fundus) se divide entre una reserva que explota directamente el dueño con sus servidores y varias parcelas (colonicae) entregadas habitualmente a tenancieros. Se fija así mano de obra a la tierra en condiciones de colonato o por medio de cesiones de usufructo a largo plazo. En especial desde la segunda mitad del s. VII se van imponiendo otras formas de explotación: una parte de las tierras serán distribuidas en lotes a familias de campesinos, por lo general de condición jurídica libre, que a cambio del disfrute deberían satisfacer al señor unas rentas, en especie o en servicios artesanales o de transporte.
En cambio en sectores de la mitad oriental del Imperio, donde la abundancia de la mano de obra era mayor, se produjo la desmembración de numerosos grandes dominios en el s. IV y hubo un auge de la mediana y pequeña propiedad (mansi) en manos de campesinos libres agrupados (vicus). Incluso se procedió a roturar y poner en valor nuevas tierras. Pero la inseguridad de los tiempos hará, sin embargo, que las prácticas de patronato ejercidas por los grandes frente a los más débiles vayan erosionando de forma irremediable estas formas de pequeña propiedad autónoma.
Parece, además que en el Próximo Oriente hubo una importante expansión de técnicas de regadío aplicadas sobre todo a parcelas de explotación familiar.
La decadencia de las ciudades obedece también a motivos demográficos como a motivos políticos y económicos. Las ciudades pierden numerosas funciones administrativas al desintegrarse el aparato institucional romano, dejando de ejercer en parte el papel director de la vida económica, con la correspondiente concentración de población y renta. Este grado de decadencia no se observa en las grandes capitales ya que conservan estas funciones, aunque serán las ciudades orientales las más favorecidas por el desplazamiento de los centros de decisión políticos y mercantiles hacia esa zona: Alejandría (aumenta manufacturas de seda, lana, tapices, pedrería y vídrio), Antioquia (cabecera de la ruta hacia Asia Central que pasará de 150 a 300 mil hab. Bajo Teodosio), incluso Jerusalén (sobre todo por motivos religiosos y de peregrinación) y Efeso (que fue el centro ferial más importante de la región), son ejemplos de este fenómeno. Constantinopla será el maximun de referencia en este sentido.
A partir del siglo III las necesidades militares fueron reduciendo el perímetro de las ciudades , a muchas de las cuales hubo de amurallar a toda prisa. Las antiguas urbes quedaron reducidas a la categoría de castros fortificados que dan acogida a un reducido número de personas.
El papel de las ciudades como centros artesanales y comerciales entró en franco declive, aunque las referencias de las fuentes del momento nos hagan pensar aún en el mantenimiento de una cierta actividad en estos campos.
El comercio exterior era en general poco importante: esclavos germanos, armenios y caucásicos, y productos de lujo asiáticos. El saldo era deficitario y se pagaba en oro y el régimen aduanero adoptaba el tipo impositivo.
El comercio interior, con un régimen impositivo muchísimo menor, con buena moneda de oro y seguridad garantizada atendía a mercados muy limitados, debido a la importancia del autoconsumo y al hecho de que el Estado, cliente principal, mantenía sus propios circuitos y servicios comerciales. Las formas de comercio urbano existentes eran las de carácter fijo destinadas a una poderosa clientela y también existían ferias en áreas rurales.
La intervención estatal en la vida económica tiene claro ejemplo en la regalía monetaria: Constantino creó el solidus, mientras el denario pasa a ser moneda de cuenta, y pierde su valor a lo largo de los siglos IV-V debido a las inmoderadas emisiones estatales que pretendían utilizar un hecho como era el monetario, fundamentalmente económico. La caída del Imperio en Occidente produciría una retracción del uso monetario con enormes consecuencias para la vida y posibilidades de la economía de mercado.
Desde el siglo III habían proliferado los impuestos extraordinarios, que se cobraban en especie, la indicción, resultado del cálculo anual de las necesidades de alimentos y materiales que el gobierno tuviese cada año, formados por dos unidades fiscales censadas: la iuga (aplicadas a las tierras agrícolas de acuerdo con su rendimiento) y la capita ( aplicada al censo de población agrícola como unidades fiscales). Los costos de la indicción eran variables según las necesidades anuales, pero por regla general su incidencia variaba entre un tercio y dos tercios del total de las cosechas, lo que la convertía en un tributo aplastante en muchos casos y, desde luego, el más gravoso de la época, especialmente en Occidente donde la riqueza agraria era menor.
Para evitar el alza de precios, se dicta el Edicto del Maximum, por el que se fija el precio máximo de cada mercancía.
Tendencias sociales
Las crisis del Imperio romano a partir del s. III se vio acompañada de una serie de dramáticas convulsiones que se prolongaron a lo largo de los años. Con la irrupción de los germanos, el descontento social encontró un nuevo punto apoyo. Dos grandes movimientos tuvieron una especial significación en el Occidente: el de los circumcelliones del N de África y el de la Bagauda , Galia y parte de Hispania. El componente religioso se hace patente, incluso hasta el punto de llegar a una cierta identificación entre la disidencia religiosa y la protesta social.
Sin embargo, las revueltas campesinas acabaron siendo aplastadas por la colaboración de las autoridades romanas y germanas, por lo que su incidencia en el paso de un tipo de sociedad a otro fue escasa.
Otro dato importante fue la pérdida de la rentabilidad del esclavo en el marco productivo (según, sobre todo, autores marxistas). El sistema esclavista clásico debió su auge a la rentabilidad, baratura y abundancia de los esclavos de la época de las grandes conquistas del Imperio romano, pero ya entre los s. IV al VI, los esclavos son más caros y escasos: el aumento de las manumisiones y, sobre todo, el bloqueo del proceso expansionista romano y la crisis demográfica que fue afectando al Imperio desde el s II, así como el estancamiento tecnológico, se encuentran entre los factores que explican la progresiva sustitución de los esclavos por hombres libres: el esclavo va a cumplir las mismas funciones que en tiempos pasados, pero no en la misma cuantía, ya que muchas de estas funciones van a ser cubiertas ahora por medio de otras formas de relación social. Así encontramos esclavos en dominios rurales, artesanos, empleados, agentes comerciales, y abundan sobre todo, en el servicio doméstico.
Categorías sociales:
La capacidad de dominio económico y el grado de participación en el poder político se combinaban para definir los estratos de una sociedad fuertemente jerarquizada, en la que los vínculos familiares y los lazos de relación y dependencia crean realidades que sobrevivirán a la caída del Imperio occidental.
En al cúspide de la pirámide se hallaban los honorati , formado por senadores y caballeros que llenarían los cuadros de la administración civil y eclesiástica en sus más altos niveles. El acceso al rango senatorial estaba abierto, en Roma, a altas esferas del ejército, administradores, ejercicio relevante de profesorado o la jurisprudencia. En Constantinopla, los nuevos ricos tuvieron más oportunidades.
Junto a esta nobleza exclusivamente de linaje integrada por terratenientes de origen romano o germánico, se va desarrollando otra palatina, en relación directa con el monarca que ocupa los cargos de palacio o las funciones de gobierno intermedias.
Los honestiores era el grupo formado por decuriones, funcionarios y soldados miembros de profesiones liberales: grandes armadores, los argentarii (especie de banqueros), y algunos grandes comerciantes.
Por debajo de estas clases, podíamos encontrar a los humiliores:
En el marco urbano eran asociados profesionalmente por ramos y adscritos al oficio: de manera obligatoria habían de estar integrados en un gremio.
En el ámbito rural, los pequeños y medianos propietarios de tierra disminuían en número, a pesar de que veteranos del ejército en el siglo IV y otros grupos tendían a incrementarlo. La presión fiscal, el endeudamiento y las excesivas fragmentaciones por vía de herencia, contribuían a ello. Poco a poco, muchos pequeños propietarios buscaron protección contra los dos primeros de aquellos males aceptando el patronato: encontrando encomendación con respecto a algún poderoso, al que cedían todo o parte de su propiedad agraria, aun conservando el usufructo, a cambio de protección efectiva frente al fisco y la violencia imperantes.
La situación de los campesinos no propietarios, arrendatarios o colonos, que estaban adscritos hereditariamente a la tierra se fue degradando a lo largo del s. IV al significar, además la adscripción una dependencia personal con respecto al propietario, consiguiendo con ello retener una mano de obra escasa y el cobro de impuestos, que podía perseguir al colono huido y encadenar incluso a los que supusiera que lo iban a intentar. Aunque estas situaciones de dependencia reducían a poco las libertades como ciudadanos romanos de numerosos campesinos y les abogaban a un estado de servidumbre, no se puede confundir con la esclavitud de la que se diferencia tanto por su definición jurídica como por el distinto ámbito de relaciones sociales en el que nace.
Es aquí dónde podemos encuadrar los movimientos de tipo religioso a los que antes hacíamos referencia Bagaudas, Donatistas y Circunceliones.
Tendencias políticas
Durante los siglos IV y V se contraponen dos principios y tendencias de organización política:
- Por una parte, el Estado refuerza sus medios y servicios para asegurar la defensa de sus fronteras y la paz interior, aún a costa de crear un régimen impositivo y unas formas de acción política que producen la insolidaridad hacia él de buena parte de la ciudadanía y rompen el equilibrio entre recursos del país y demandas del poder.
- De otra parte, la decadencia de los gobiernos urbanos, y m´s ampliamente, de la civilización clásica basada en el predominio de las ciudades, crea nuevos estímulos hacia la autarquía económica y la autonomía administrativa.
Lo más destacable dentro de este período es, ya en el siglo III, el paso a una situación estatal fuerte, en la que se concibe al emperador como un amo absoluto: dominus, y no como un primer ciudadano (princeps) como hasta ahora había sido. En esta teoría del dominado, el emperador es y actúa como monarca autocrático: las ideas del Imperio como poder de magistrado sujeto a la Ley y del Senado como depositario de la soberanía popular había agotado su vigencia.
Se comienza a cargar el acento del origen divino del poder imperial: Diocleciano prefirió entrar en comunión con la divinidad recibiendo del Dios supremo Júpiter, las cualidades sobrehumanas que eran precisas para el ejercicio de su poder. Maximino las recibirá de Hércules. A partir de Constantino, con el reconocimiento del cristianismo,(sin emprender medidas contra otras religiones) culmina esta nueva manera de sacralizar el poder imperial procedente de Dios. Será él quien reunifique el poder político del imperio, intervendrá en todas las cuestiones que lo atañen, incluso en cuestiones teológicas.
El prestigio, en la práctica del poder imperial depende en buena medida de las tradiciones anteriores. Oriente, donde la sumisión a la autocracia sacralizada era una constante milenaria (salvando el lapso griego), se adapta bien a las nuevas formas sobre la base de una prosperidad económica mayor, de la mejor estabilidad social, política y defensiva. En Occidente la tradición es mucho menor: las resistencias y sublevaciones que ponen en entredicho la autoridad imperial abundan más y, sobre todo ,la situación militar pondrá en manos de diversos generales la mayoría del poder, después de morir Teodosio, en detrimento de los emperadores.
En ambas mitades del imperio, había sin embargo, problemas comunes. Para hacerlos frente, los emperadores practicaban por lo general una política muy conservadora y defensiva, salvando los momentos en los que se emprenden algunas grandes reformas administrativas o fiscales.
La necesidad de fragmentar el ejercicio del poder para hacerlo más efectivo lleva a que desde Diocleciano, el Imperio esté gobernado por cuatro titulares de los que dos se llamaban augustos y los otros dos, subordinados a éstos, césares. Con una circunscripción determinada, de derecho, actúan mancomunadamente por lo que la unidad del Imperio no se rompe, pero que de hecho, cada cual gobierna en una parte y sus relaciones mutuas varían entre la igualdad y la supeditación, la armonía y la hostilidad.
Otro problema del Bajo Imperio es el referido a la sucesión del poder imperial: al no haber régimen legal de hereditariedad, los procedimientos eran la elección por miembros civiles y militares del palatium, la aclamación por el ejército, o la adscripción en vida de un sucesor. Ninguno de estos métodos impide la tendencia a la formación de verdaderas dinastías imperiales, después de haber fracasado en las guerras civiles de los años 305-313, el sistema ideado por Diocleciano a través de su régimen de tetrarquía.
Tras la abdicación de Diocleciano en el 305, y el fracaso de su sistema, Constantino, hijo de uno de los tetrarcas que habían gobernado con Diocleciano, rehacía bajo su mando único la Unidad del Imperio.
Dos gestos han marcado su política:
a. Su conversión al Cristianismo
b. La fundación de Constantinopla.
Aunque, con matices diferenciados en muchas ocasiones, su labor política supuso una continuación en las medidas de regeneración impulsadas por Diocleciano: divinización del poder imperial, reestructuración y centralización de servicios, reorganización del ejército impulsando una importante fuerza de choque (los comitatenses), el establecimiento de una jerarquía nobiliaria en razón de las funciones políticas a desempeñar.
A estas medidas se unieron otras por las que el Estado dejó sentir su actividad coactiva a fin de que el aparato productivo pudiera funcionar: vinculación de los artesanos a corporaciones profesionales convertidas en mecanismos de vigilancia estatal, la progresiva fijación del colono a la tierra o la responsabilidad de los curiales cara a la recaudación de los impuestos municipales.
Bajo los sucesores de Constantino se advierte de forma permanente el cúmulo de dificultades con que un Estado romano impotente se encontró al tratar de aplicar esta minuciosa política. La ineficacia de un pesado aparato administrativo, el problema de la compatibilidad del principio monárquico con la ostentación de la titularidad imperial por varios personajes, las querellas religiosas y las presiones desde el otro lado de las fronteras, serán factores de permanente desestabilización.
Cuando Juliano, sucesor de Constantino, muere en campaña contra los persas, sella un fracaso político: la incapacidad de Roma para derrotar a sus vecinos sasánidas, y religioso: el paganismo deja de recibir definitivamente el apoyo oficial.
Es por estos años cuando cobra cada vez más cuerpo las tendencia al distanciamiento entre las partes oriental y occidental del imperio. Constantinopla crece en la misma medida en que Roma decrece.
Desde 364, un emperador gobierna en las provincias occidentales: Valentiniano, mientras su hermano Valente hace lo mismo en las orientales. Tras la rotura del limes danubiano y la invasión de los Balcanes, un general de ascendencia hispana, Teodosio, logra pactar y mantener el peligro dormido con un fugaz intento por unir las dos parcelas del Imperio, pero a su muerte, la división se convertirá en un hecho irreversible.
Religiosidad
Durante más de dos siglos, fue la tolerancia lo que marcó el comportamiento general de las autoridades romanas. El auge de las tendencias sincréticas y la decadencia generalizada del paganismo tradicional romano fueron el caldo de cultivo en el que el cristianismo fue pasando de mera secta del judaísmo a religión con ambiciones universales.
A mediados del III, la situación cambió: el emperador Decio promulgó un edicto que suponía la incompatibilidad entre Iglesia y Estado.
Bajo la Tretarquía, se promulgaron edictos de persecución generalizada.
El Edicto de Milán (313), promulga una total libertad de cultos para los súbditos de Constantino y Licino. La conversión de Constantino constituyó un factor básico no sólo de la definitiva expansión del cristianismo, sino de un progresivo cmpromiso con el Estado.
Teodosio (318) en Tesalónica, declaró el cristianismo en su versión ortodoxa como única fe del Imperio, quedando el paganismo y la herejía formalmente proscritos.
La acomodación del cristianismo a las estructuras políticas del Imperio fue producto de un largo proceso, al igual que las relaciones entre cultura pagana y cultura cristiana.
Desde el s. II los autores cristianos estaban siendo formados en las mismas escuelas que los paganos. El cristianismo aparte de religión revelada, se iba convirtiendo en una filosofía en la que los elementos platónicos, aristotélicos y estoicos abundaron.
Bajo el gobierno de Constantino, la redacción de la Historia Eclesiástica de Eusebio, Obispo de Cesarea, recoge la evolución del cristianismo desde los tiempos apostólicos hasta el giro constantiniano. Posteriores a Eusebio encontramos a los tres de grandes teólogos de la Iglesia Oriental:
- Gregorio de Nysa (expone las doctrinas de la trinidad)
- Gregorio Nazianceno (exponela doctrina del espíritu santo)
- San Juan Crisóstomo, uno de los más grandes predicadores.
En el s. IV, Occidente consolidó una tradición literaria independiente. Las dos figuras más importantes fueron
- San Ambrosio de Milán (firme debelador de diversos errores doctrinales y estratifica en su pensamiento varios componenres patrísticos, platónicos y ciceronianos).
- San Jerónimo de Stridon (centrado en las traducciones de los textos bíblicos).
Arrianismo y Herejía en Oriente:
Los conflictos con Oriente del Imperio Romano acaban dando paso a otras religiones de tipo mistérico. Durante los primeros siglos de la era cristiana, las diversas herejías no llegaron a crear iglesias paralelas a la oficial, hasta que surgió la crisis arriana:
Arrio desvalorizó la figura del logos encarnado, marcando la superioridad metafísica del Padre, quedando Cristo convertido en una especie de intermediario, superior a los hombres pero inferior al Padre.
La expansión de la doctrina arriana provocó un rápido desgarrón en la cristiandad de Oriente Mediterráneo. Por iniciaiva de Constantino y de su consejero Osio, se reunió un magno concilio de Nicea (325), pero fuera de poner fin a la polémica (incluso habiendo desterrado a Arrio), la agudizó: se pudieron detectar en algunos puntos concretos hasta 5 facciones religiosas que iban desde la ortodoxia niceana radical, hasta la tendencia más dura del arrianismo.
A la muerte de Valente (simpatizante de la herejía) en la batalla de Adrianápolis, el emperador Teodosio, profundamente católico, ratificó los principios del Concilio de Nicea y condena el arrianismo en sus distintas manifestaciones en el segundo gran concilio: Constantinopla (381).
Herejías de Occidente:
El donatismo fue un lema movilizador que captó las simpatías de ciertas capas sociales de desheredados: los circumcelliones, que habrían de poner en jaque a las autoridades romanas y a la Iglesia oficial en diversas ocasiones.
El priscilianismo: a través de su representante Prisciliano, obispo de Ávila, consigue calar hondo, sobre todo en ciertas regiones de Galicia.
Pelagianismo: Pelagio, monje bretón, estaría al frente de esta herejía típica del Occidente con mayor contenido doctrinal: plantea problemas como el del pecado original y el de la gracia.
San Agustín
San Agustín, obispo de Hipona se convierte en el primer teólogo de occidente. En De Trinitate, redacta un alegato contra errores como el arrianismo y la exposición doctrinal del tema que se convertirá en oficial para la teología occidental. Redactará también un inventario de los errores doctrinales surgidos hasta la época en De Haeresis.
Pero su obra clave es De Civitate Dei, donde aparecen múltiples ideas del pensamiento histórico agustiniano: la exculpación del cristianismo frente a quienes lo consideraban culpable de los desastres del Imperio, y en especial del saqueo de Roma por Alarico.
La marcha del cristianismo procede de dos frentes:
En el mundo judío de donde surge, encontramos hasta 4 corrientes:
Saduceos
Fariseos
Zelotes
Esnios
MIGRACIONES DE LOS PUEBLOS BARBAROS
La pérdida de funciones por parte de las ciudades, en especial su capacidad de articulación de los espacios; la ruralización de la vida; la debilitación de las relaciones de tipo público en beneficio de las de tipo privado; el creciente peso de la fiscalidad imperial, necesitada de recursos para comprar la fidelidad de las tropas, asegurar el aprovisionamiento de algunas grandes ciudades, en especial Roma, o hacer frente a las revueltas sociales, motivadas por el deterioro de la situación de los campesinos empobrecidos y, contribuyendo a la crisis: la difusión de religiones menos cívicas y colectivas y más salvíficas y personales. En este caldo de cultivo es donde debemos situar las migraciones bárbaras.
Primera fase de las Grandes Migraciones: IV al V.
La penetración de los bárbaros en el Imperio Romano adoptó dos modalidades: entradas toleradas e invasiones propiamente dichas. Las invasiones provenían de muy variadas etnias. Sus desplazamientos eran conocidos por los romanos desde el s. II, tuvieron más carácter de migración de pueblos que de invasión relámpago. Su aspiración era hallar lugares donde instalarse y poder desarrollar una agricultura sedentaria, combinada con la ganadería vacuna en algunos pueblos.
Durante los siglos II al IV, los desplazamientos se hacían en grupos familiares o pequeñas fracciones de tribus que fueron acogidas por el Imperio. Pero a fines del VI nos encontramos con el desplazamiento de pueblos enteros con sus jefes y clientelas de guerreros dotados de fuerte cohesión étnica, reforzada por tradiciones y creencias religiosas propias: Avaros que se establecen en la cuenca de Panonia y, a la misma vez, los eslavos se desplazan por el Danubio. No hay constancia de enfrentamientos entre ellos.
La entrada de estos pueblos fue producida por el hecho de que anteriormente, los Hunos, procedentes de las estepas de Asia Central, habían cruzado el Río Don y presionaban sobre los godos.
Los godos se establecieron en el Imperio con cargo al fisco imperial, a la annona: En pocos meses, los abusos de los funcionarios romanos los soliviantaron quienes se sublevaron aplastando al ejército imperial en Adranápolis. La muerte del emperador Valente en el campo de batalla junto a esta derrota, fueron motivos decisivos para que Teodosio estableciera un foedus con los godos, que se establecerían en Mesia en calidad de tropas al servicio de Roma. Tras la muerte de Teodosio, la entrada de los hunos en Dacia y la cuenca de Panonia movilizaron a su vez a otros pueblos que presionaron y entraron en el Imperio.
Dentro de este marco se sitúan también las revueltas bagaudas y la búsqueda del apoyo de distintos grupos invasores por parte de algunos aspirantes al trono imperial.
Las líneas generales del desplazamiento de estas migraciones eran de Este a Oeste y de Noreste a Sureste, y pueden ser resumidas de la siguiente forma:
Hacia el 400, vándalos y alanos entraron en Retia y Nórica (Austria y Suiza), grupos de estos pueblos acompañados por ostrogodos penetraron poco después en Italia desplegándose por el valle del Po y
Hacia el 407, las tropas romanas acantonadas en Britannia pasaron al continente a cerrar la brecha abierta por los invasores del Rin, dejando
Los visigodos entran en Italia con su jefe Alarico. Suevos, alanos y vándalos se mueven cruzando los Pirineos e internándose en Hispania, empujados por los romanos llegados de Bretaña.
Roma fue saqueada por Alarico y sus gentes, y es aquí donde nace la obra de Agustín de Hipona Ciudad de Dios: “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. Las invasiones pueden ser un instrumento para que los pueblos distintos de los romanos conozcan la verdadera Fe y una prueba que recuerde a los cristianos que no deben poner su esperanza en la ciudad terrena sino en la celeste.
Los visigodos, en Italia, estimularon al emperador Honorio a intentar varios pactos, pero no fue hasta el 418 cuando fueron convertidos en federados del Imperio, lo que supuso el reconocimiento imperial del primer “reino” bárbaro de occidente.
Pero otros reinos bárbaros continuaron con sus correrías. La primera gran amenaza vino del Sur: los vándalos que habían cruzado el estrecho de Gibraltar recorriendo el N. De África y con un dominio del litoral norteafricano que permitió a la marina vándala interrumpir las relaciones marítimas entre Roma y el N, de África. Incapaz de dominarlos, el emperador tuvo que acceder a suscribir a los vándalos con un nuevo foedus: el segundo reino bárbaro. La sociedad romana murió a manos del ensañamiento vándalo en estas tierras.
La segunda amenaza venía del Norte: los Hunos y su jefe Atila., que habían empujado a los godos a cruzar el Danubio y entrar en el Imperio. La diplomacia del Imperio romano Oriental los desvió de atacar Constantinopla y fueron avanzando hacia el Oeste. Cruzan el Rin y se internan en
La desaparición de la amenaza de los hunos, a la que siguió la muerte del emperador Valentiniano III y del general Aecio, llevó tras varios avatares a que en el 476 se depusiera al último emperador del Imperio de Occidente y se trasladaran las insignias imperiales a Constantinopla. El Imperio Romano de Occidente pasaba a ser una serie de “reinos” bárbaros que parecían heredar su autoridad y funciones.
Cronologías:
- Primeras grandes migraciones: s. IV al V
- Segunda fase: s.V al VI (las menos bélicas)
- Tercera fase: VI al VII.
Entre los s. VII-VIII, encontramos una expansión musulmana casi simultánea, con la expansión de los vikingos desde mitad del VIII hasta....
Entre los siglos IX al XI, la expansión de los húngaros.
Hacia el s.XIII la migración de los Mongoles, que no afectó a
De E. a O, y de NE a SE y cronológicamente entre los siglos IV-V.
DIVISIÓN DE LOS GRUPOS BÁRBAROS:
- Bárbaros de las Estepas Asiáticas. Zona al Sur de la taiga Siberiana entre Manchuria y Mar Caspio. De base económica ganadería transhumante.
- Hunos. Turcos, iranios, germanos del Este... fueron el primer pueblo en atacar el Imperio manteniendo buenas relaciones con la parte Oriental. En el s. V comienzan a hacer una serie de correrías por Tracia, acercándose peligrosamente a Constantinopla. Sin embargo, en este momento están ayudando a la parte Occidental a luchar contra los bárbaros que luchan contra ellos: visigodos, franco-godos y....
Comienza a ser un grave peligro para el Imperio cuando se organizan en una confederación de tribus. Su organización era muy semejante a la monarquía Persa: monarquía hereditaria que descansaba en un rey.
Se cree que los Hunos atacan Occidente por que conocen las debilidades de sus fronteras y son animados por Constantinopla, pero también se cree que encontraron un poderoso aliado en el pueblo romano (especialmente entre el movimiento de los Bagaudas) descontento totalmente con el Imperio.
- Alanos. Oriundos de la zona del Kurdistán, nómadas que no utilizaban cabañas, no conocen el arado, viven en carretas con las que se desplazan por la estepa. Viven de los pastos y son excelentes guerreros a caballo, con armamento similar al de los Hunos: armaduras, espadas, lanzas... La presencia de éstos se produce a finales del siglo IV, cuando se ven obligados a abandonar sus asentamientos por la presión de los Hunos.
Un grupo establece fuedus con Roma y otro entra en
El grupo que pacta con Roma se establece en el centro de
- Ávaros. Se desplazan hacia Occidente presionados sobre todo por los turcos. Llegan a Constantinopla a través de los Balcanes y en el s. VII se dirigen a Italia y en el VIII hacia.... dónde serán derrotados por los Carolingios.
- Bárbaros Seminómadas de Europa.
- Eslavos
- Germanos. Término acuñado por Posidonio de Apamea, historiador griego, en el s. I a.C., y popularizado por Julio César en su “Guerra de las Galias”. En un principio se utiliza para designar a las tribus bárbaras de la margen izquierda del Rhin, generalizándose después a todos los pueblos bárbaros. Desde la época de César hay contacto entre el Imperio y los Germanos. Unas veces pacíficas y otras no, estos contactos eran conocidos por historiadores como Tácito o Plinio el Viejo, aunque ellos clasifican a los pueblos germanos con diferentes criterios: Plinio con criterios topográficos y Tácito mediante la genealogía mitológica.
Hasta el s. XIX, no se establecerá una nueva clasificación; a partir de aquí se diferenciarán, además:
§ Nórdicos
§ Ósticos
§ Huésticos
Se conservan fuentes del s. V de la procedencia de estos pueblos, para unos es desde
Desde el s. II han entrado en el interior del Imperio. A lo largo del s III devastan
División de los Germanos:
- Germanos del Norte:
o Vardos (vecinos)
o Jutos (Jutlandia)
o Sajones y Frisones
o Lombardos (Escandinavia), establecidos en Italia.
- Germanos del Oeste:
o Alamanes (cerca del Munich de hoy)
o Francos (francia)
- Germanos del Este:
o Godos
§ Visigodos. Establecidos en el S. De Francia y Península Ibérica.
§ Ostrogodos. Establecidos en Italia.
o Gépidos
o Vándalos. Establecidos al Norte de África
o Burgundios
Algunos de estos pueblos utilizan la agricultura en sistema de franjas o de longueras. Usan la fertilización de bosque quemado. La ganadería es comunal, existe propiedad individual y colectiva. Especialistas en metalurgia y orfebrería. Conocen la moneda y el idioma latino y comercian generalmente mediante el trueque o sistema del lingote.
Estructura social: Encontramos varios tipos de organización:
- Gau o pueblo: Forma de solidaridad más amplia, familiar, religiosa...
- Tribu: Comunidad de familias.
- Sipe: Célula básica de convivencia y explotación.
Grupos sociales:
- Hombres libres: tienen derecho a participar en asambleas y portar armas.
- Semilibres: vasallos de los pueblos conquistados
- Esclavos: Dedicados al trabajo de la tierra y al trabajo doméstico.
Instituciones:
- Asamblea de hombres libres dónde residía el poder político.
- Jefatura Militar: que dirige la asamblea de guerreros.
- Confederación de pueblos:
- Algunos autores incluyen también la realeza.
Mentalidad: Eran guerreros, también campesinos, caracterizados por su carácter militar. Su religiosidad era el elemento diferenciador más claro, con un panteón propio de dioses: Odín, Thor...
- Bárbaros Insulares:
- Celtas (S. IV en las Islas Británicas)
- Pictos y Escotos
- Bárbaros del Desierto
- Afribárbari (bereberes) de Mauritania
- Beduinos. Arabia Central
- Sarracenos. Desierto de Siria
Su importancia vendrá con la expansión Islámica.
Características Generales de las Migraciones
Estas migraciones consistieron en amplios desplazamientos desde el Mar Caspio hasta Gibraltar.
Se crean nuevos Estados
Hunos como motor y desencadenante.
Godos como desplazamiento de mayor amplitud con el estado más duradero, diferenciando visigodos y ostrogodos: los visigodos se desplazan desde las Galias hacia el Sur pactando hasta llegar a Toledo. Su final se produce a finales del VI con la unidad político-religiosa de los ostrogodos, lo que conllevó a una división dualista política en Italia.
Importancia de las migraciones marítimas (países Bajos y Alemania)
Posición del Imperio:
Según cada una de las fronteras del Imperios:
Norte: Rhin y Danubio
Sur: Sáhara.
Este: Siria y Éufrates
Oeste: Atlántico.
Podemos encontrar fronteras respetadas (Imperio Persa), fronteras amenazadas: Sur y SE., fronteras rotas, Norte: Rhin y Danubio.
La guerra exigía una movilización mayor, que consecuentemente exigía más dinero para sufragar estas movilizaciones, dinero que no hay. Se producen movilizaciones sociales, deserciones...por culpa de las hambrunas pasadas. Esto da un valor especial a
En general, cada pueblo germano había tendido a concentrarse en un espacio determinado, lo que le permitía asegurar la hegemonía de la minoría de sus guerreros sobre la mayoría de la población provincial romana. En estas condiciones, encontramos que:
- Los Suevos: se habían establecido en Gallaecia, arrinconados por los visigodos.
- Los Visigodos: Ocupaban el Sur de
- Los Vándalos: Tras abandonar
- Los Alamanes: se afianzan en la actual Alsacia y el área del Worms.
- Los Lombardos: se establecen en torno a Rávena llegando hacia el sur hasta el Ducado de Roma.
- Los Francos: Se hacen con el control de casi toda Francia, desde el Rin hasta los Pirineos.
- Los burgundios: mantienen el control al Este de Francia de los valles del Ródano y del Saona.
- Los Ostrogodos: Se establecen en Italia derrotando a los hérulos.
- En lo que hoy se denomina Inglaterra, se acaban creando 7 reinos:
o 3 Sajones: Essex, Sussex y Wessex
o 3 Anglos: Mercia, Anglia Oriental y Northumbria
o 1 Juto: Kent, en el Sureste
El aporte poblacional de los germanos no debió pasar de un 5% respecto a los romanos. En general, la población de los reinos fue escasa y, sobre todo, con agudos contrastes regionales.
Las mayores diferencias eran las existentes entre la zona meridional (Hispania, Francia e Italia), con una densidad media de 7-8 hab. /Km², y otra zona septentrional (Inglaterra, oeste de la actual Alemania), más vacía, con densidades de aproximadamente la mitad que la primera zona.
Las dos grandes áreas, sobre todo la segunda, fueron durante los s. VI y VII dominadas por bosques, marismas y ríos de cursos poco estables, lo que explica las bajas densidades de población, que se vio afectada, además, por frecuentes y mortíferas pestes.
Los núcleos de poblamiento eran inestables, tanto por las condiciones políticas poco propicias a la existencia de una autoridad que controlara los asentamientos, como por las condiciones materiales: edificados en madera, los núcleos podían aprovechar algunas ruinas de época romana que constituían puntos de referencia física y mental para sus habitantes. La misma fragilidad y baratura de estos materiales de construcción permitía variar el lugar de instalación, siguiendo el propio cambio de emplazamiento de los cultivos. Hasta que estos campos de cultivo no fueron explotados de forma continua y sistemática, siglos más tarde, el establecimiento de los grupos no fue más sólido.
La característica que podría definir el tránsito del mundo de Antiguo al Medievo es la crisis que abarca la Edad Media.
Si la crisis afecta a todo orden, incluso a la natalidad vigente, será la Iglesia el elemento que se erigirá como fuerza unitaria ante tanto desorden. Pero para ello se hacen necesarias dos cosas:
a. EL fortalecimiento político de la Iglesia
b. La hegemonía del Obispo de Roma.
Entre los siglos VI-VII, se producen transformaciones y la articulación de toda la sociedad de la que la Iglesia formará una parte muy importante. La articulación de la Iglesia es una jerarquización de igual modo que la jerarquización civil. Los marcos institucionales necesarios para esta Iglesia serán las iglesias regionales que ocuparían el espacio político de cada uno de los reinos bárbaros con sus propias leyes y su propia liturgia, aceptando siempre la primacía de Roma en honor y doctrina y más áun, desde finales del s. VII, unos vínculos crecientes de piedad manifestada en el culto a San Pedro y la peregrinación a las tumbas apostólicas de la Ciudad Eterna.
En el plano organizativo de estas iglesias, la figura clave es el cargo de Obispo. La elección de esta figura es variable según el territorio y la época: en el caso visigodo en Hispania o en el caso de los merovingios en Francia. La elección del obispo saldría del Concejo asesor del monarca, sobre todo comienza a aparecer una tendencia a la formación de Iglesias nacionales con la finalidad de buscar cohesión interna manteniendo la jerarquía: El Corpus o Colegio Episcopal.
Antes de que ocurriera la plena integración del s. VII en las condiciones de la barbarie Altomedieval, las Iglesias católicas han conocido, salvo en Francia, el problema del arrianismo que practicaban los germanos políticamente dominadores en gran medida como medio de salvaguardar su cohesión de grupo frente a la inmensa mayoría de provinciales católicos.
Aunque el arrianismo pudo ser un pretexto de los pueblos germanos, nos llama la atención que desde el principio, la coexistencia arrianismo –cristianismo se observa sobre todo en la monarquía visigoda, basada en la tolerancia y en la declaración en el 587 de la oficialidad de la religión cristiana ante los visigodos en el III Concilio.
Los recintos eclesiásticos se mudan al campo creando una red de parroquias dependientes del Templo Central ubicado en la ciudad, que proliferan entre los s. V y VI. Sus párrocos gozaban de mucha autonomía, aunque con poderes sacerdotales limitados porque en las grandes fiestas litúrgicas y para actos sacramentales relevantes se empleaba el templo episcopal. El obispo intervenía en el nombramiento del párroco, que pasará ahora a hacer un control periódico de esas parroquias y a presidir por Pascua el sínodo diocesano al que todos los clérigos habían de acudir, además de participar en el disfrute de las rentas eclesiásticas según un criterio de reparto que fijan los cánones de cada “iglesia regional”.
A partir del VI, surgirán las Iglesias Privadas dentro de las grandes propiedades, confluyendo la jurisdicción episcopal y el patronato de los fundadores laicos y sus herederos. Comienzan a aparecer en Asia Menor y África como en Occidente desde ya el s. V en las grandes propiedades agrarias. La Legislación justinianea reconoce al patrono fundador la propiedad sobre el templo y el derecho a elegir al clérigo al que el obispo aprobará. El Derecho Romano y la legislación Hispana niegan tal derecho de propiedad y limitan la facultad del propietario a la presentación del clérigo ante el obispo correspondiente que habría de nombrarlo. Es por esto por lo que en Occidente, herederos del derecho romano, la iglesia privada no se expande en la misma medida que en Oriente.
El régimen de iglesia s privadas ganó terreno durante el s. VII y fue durante cuatro siglos el procedimiento más frecuente de templo rural. En el que las relaciones privadas entre patrono, clérigo y bienes eclesiásticos predominaron sobre las referentes a la jerarquía episcopal, convirtiéndose en una faceta más de la sociedad feudal que se formaba entonces. Los patronos, además de conservar la propiedad del templo y bienes anexos, nombraros a los clérigos que servían de curato, percibieron en su beneficio las rentas y limosnas, e impidieron a menudo que se ejercieses las funciones de control propias de la jurisdicción eposcopal, sobre todo en Francia, donde el proceso de secularización y degradación en la calidad religiosa de los titulares de sedes fue mucho más fuerte por ejemplo, que en la España visigótica del VII.
El desarrollo del Monaquismo.
A partir del s. V, la población comienza a dividirse entre los que se aislan y los que se dedican a la común.
En el s.VI se regirán por un Codex Regularum, que servía de orientación a cada abad y a los monjes que acudían al cenobio, en el momento de fijar el pacto o condiciones de su mutua relación en la vida monástica.
En torno al monaquismo irlandés se organizó la cristiandad céltica en Irlanda, aislada del resto de la Iglesia durante más de un siglo. EL evangelizador de la Isla, S.Patricio, fundó los primeros monasterios en Armagh donde establece sus sede episcopal.
La iglesia Irlandesa se organiza a partir de las comunidades familiares, clanes y tribus, a las que se adaptaron las fundaciones monásticas, nutridas con individuos surgidos del mismo grupo. Al no haber diócesis territoriales, los abades, cuya autoridad es absoluta, disponen de in poder mucho mayor que los obispos, a menudo monjes sujetos a ellos. El monasterio estará formado por cabañas en torno al templo, de madera (los monjes solían ser expertos leñadores), dentro o cerca de alguna fortaleza clánica. El uso culto y litúrgico del latín es extendió y conservó en el seno de una cristiandad que jamás había empleado aquella lengua. La cristiandad irlandesa fue el primer éxito de la Iglesia en un mundo enteramente bárbaro.
La Regla Benedictina definiría de modo preponderante siete siglos de historia monástica europea. Fundada por Benito de Nursia redactó su regla hacia el 534. La Regla de los Monjes de San Benito preconizaba un nuevo estilo monástico, comunitario, moderado, práctico, muy propio del espíritu latino y alejado de los extremos ascéticos e individualistas del monacato oriental y del irlandés. Sus posibilidades de adaptación en el ámbito rural europeo eran excelentes:El monasterio era un cenobio de personas organizadas para el servicio divino, bien como monjes plenos, bien como oblatos. La comunidad es una familia a cuyo frente el abad hace funciones de padre, al modo romano, y admite la clientela de los campesinos próximos al monasterio.
El monasterio benedictino será considerado como un reducto de los derechos individuales dentro de un mundo dominado por la servidumbre campesina, pero rechaza toda experiencia opuesta al orden y la disciplina del grupo. Los deberes personales y comunitarios se fundan en el principio de que el cuerpo ha de ser tratado de forma que pueda ser soporte adecuado para una vida de mayor perfección. Los monjes practican la austeridad (pero no la miseria) en su comida y vestido, la obediencia al abad, aunque sin vejaciones, hablan poco sin considerar que el silencio absoluto sea de por sí una virtud, como ningún otro extremo. Viven según la hora solar, a modo del campesino, repartiendo su tiempo entre las siguientes actividades:
- De 6 a 9 horas de sueño
- De 6 a 8 horas de trabajo
- De 3 a 4 horas de rezo comunitario
- De 3 a 4 horas de rezo individual o de lectura.
Su vida monacal es continua, pues apenas pueden abandonar el cenobio, pero compatible con los deberes de hospedaje y enseñanza hacia personas ajenas a la comunidad. La tendencia hacia el equilibrio y la mesura, dentro del cauce monacal, tendería a asegurar que la naturaleza humana pueda abrirse hacia la perfección imaginada por S. Benito.
Las misiones evangelizadoras:
La importancia de estas iglesias nacionales debida al apoyo de la Iglesia y a la conversión de Reyes germánicos tienen diferencias sustanciales según el territorio:
Inglaterra: dominada por los germanos no sobrevivió el cristianismo y fue preciso un proceso nuevo de evangelización, que comenzó cuando el papa Gregorio I organizó la misión del monje Agustín y su grupo de compañeros, cuyo resultado sería la creación de una iglesia inglesa relacionada muy estrechamente con Roma. Su actividad misionera comenzó en el Reino de Kent. Funda en el 600 la sede en el Monasterio Benedictino de Canterbury. La misión progresó aprovechando la posibilidad de cristianizar costumbres, fiestas y lugares de culto pagano,
El mayor obstáculo sería la rivalidad entre clero de obediencia romana y monjes celtas. Se produce aquí un choque entre la obediencia a la Iglesia de Roma y el Monacato Celta (muy estricto y aislado y sin vida comunitaria). Mientras los continuadores de Agustín cristianizaban Kent, Essex, Wessex, East-Anglia e incluso parte de Northumbria, los irlandeses procedentes de Iona instalan un monasterio en Lindisfarne y actúan como misioneros en este reino y en el de Bernicia. Poco después, establecerían un monasterio dúplice: el Monasterio de Whitby, en el que se celebró un sínodo presidido por el Rey Oswy por el que los irlandeses reconocieron la autoridad de la sede romana y su liturgia y organización. Irlanda se adhirió a sus cánones, seguida de los Celtas de Gales y Cornualles ya a mediados del VIII. Fue Teodoro de Tarso, enviado por Roma el organizador de la administración eclesiástica. Los monasterios nuevos se convirtieron rápidamente en centros culturales de importanciam aunque la organización de la iglesia inglesa no concluyó hasta la época del obispo de York (766).
Italia: La cristianización era total después de la conversión de los lombardos y el renacimiento monástico tendrán un gran auge como centros de guía espirituales y recintos de poder.
Francia: Adquieren importancia las Iglesias regionales entre los merovingios, pero será con los Carolingios cuando se supeditará la Iglesia al poder, llegando a proclamar al Emperador.
El Obispo de Roma en los s. VI-VII mantiene tensas relaciones con Constantinopla y su supremacía viene abalada por el Evangelio de S. Mateo que hablaba del Primado de......... y en Occidente el Papa se convierte en el interlocutor con las poblaciones bárbaras contribuyendo a su evangelización. A partir de ahora se planteará la tesis de los dos poderes: La Potestad Real y la Sagrada Autoridad de los Papas.
A fines del s. VI y principios del VII, aparecerá Gregorio Magno (Gregorio el Grande 590-604), que pondrá las bases del Estado Pontificio o el Patrimonio de La Santa Sede. Gregorio, excelente diplomático y administrador, fortalece la autoridad ilimitada del Papa, intentó una labor misionera y evangelizadora. En esta fecha de su reinado coincide aproximadamente con el fin del dominio bizantino en Italia y el cambio de Dinastía n Francia, que a partir de ahora comenzará a ser nombrada por el Papa. Incluso, se podría decir que a partir de él optará por la dirección de una iglesia católica frente a una Iglesia Cristiana.
Mundo Carolingio
1. Origen de
2. Restauración y Organización
3. Economía y Sociedad
1. Origen de
En el s. VIII Europa estaba reducida a una serie de comarcas sin unidad entre ellas: Inglaterra está dividida en pequeños reinos hostiles, Hispania amenazada por el Islam. Francia dividida en pequeños reinos y sin una autoridad que los gobierne, ya que desde el siglo anterior los reyes merovingios se habían convertido en unos monarcas que habían dejado el poder en manos de una serie de nobles. Destaca la institución del Mayordomo de Palacio: artífices de la unidad de un territorio en provecho de un rey, creando a la larga una auténtica dinastía paralela a la de los monarcas a quienes sustituirán, en cada uno de los tres reinos: Austrasia, Borgoña y Neustria. Estos Mayordomos tenían su base en el reino de Austrasia, que era el más bárbaro, el menos poblado y donde el cristianismo era de instalación más reciente, pero donde a finales donde Pipino de Herstal consigue unificar las mayordomías de todos los reinos, aunque no pudiera controlar la independencia de aquitanos y bretones.
A su muerte, principios del s. VII, uno de sus hijos bastardos, Carlos Martel se hace nuevamente con las mayordomías a cuyos títulos empieza a añadir el de príncipe o duque de los francos y acrecentó el prestigio de los monarcas de Francia, pues logró vencer a sus enemigos anteriores, sobre todo con la victoria sobre los musulmanes que habían entrado desde España en tierras francas en
En estos frentes, las victorias del mayordomo de palacio se apoyaron tanto en factores sociales como técnicos: la compra de voluntades de la aristocracia guerrera mediante la entrega de beneficios territoriales, poniendo a su parentela austrasiana al frente de los Condados y expropiando a las instituciones eclesiásticas sus bienes para financiar estos beneficios. La adopción del estribo dota a la caballería de una notable eficacia en combate.
En cuanto a la anexión de Germania se produce gracias a los misioneros anglosajones que allanan el terreno, consiguiendo organizar la vida religiosa en Turingia, en
.A la muerte de Carlos Martell el poder se repartió entre sus dos hijos: Carlomán y Pipino el Breve, quienes seguían considerándose mayordomos de palacio de un nuevo rey, Childerico III. Los hijos de Carlos Martell fueron educados en los monasterios, de ahí la influencia de los hombre de la iglesia sobre ellos, sobre todo de San Bonifacio, evangelizador de Germania. A partir de él, se entra en contacto con
El Papa, en compensación por la ayuda prestada, consolidó el poder de los mayordomos de palacio a mediados del VII, sobre todo cuando Pipino el Breve, una vez desaparecido su hermano Carlomán de la escena política, envió al Papa Zacarías una embajada preguntando si estaba bien que fuese Rey de Francia quien ahora no detentaba el poder real. EL Pontífice responde: “es preferible proclamar Rey a quien tiene el poder de hecho que a quien lo tiene de derecho”, consagrando así una unión con los monarcas franceses y sustituyendo al último merovingio, por el primer carolingio y se confina al Rey Childerico III en un monasterio.
A la mitad del siglo VIII, Una asamblea reunida en Siossons confirmó como Rey de los francos a Pipino, y con el fin de legitimar el cambio de dinastía, S. Bonifacio unge su frente con el santo óleo y a partir de ahora, los Carolingios inaugurarán una etapa por la que la liturgia de la coronación se convierte en el signo externo del cambio de dinastía y de la nueva alianza el papado y la monarquía.
Las sucesivas entradas (invasiones) en el territorio itálico va a permitir el papel temporal del papado que en adelante tendrá que recurrir a la protección franca a cambo de mantener sus poderes territoriales.
La fortuna de esta familia carolingia y los éxitos militares de sus sucesores favorecerá un despertar de la civilización occidental aunque las estructuras económico-sociales no sufren grandes cambios, sí lo harán los órganos políticos. Para estos Mayordomos de Palacio hacer efectivo su poder, el estado general de la sociedad presentaba una gran ventaja para que su dominio fuera efectivo: la estructura social vigente, las masas campesinas estaban encuadradas en el señorío territorial, si se dominaba al gran señor, se dominaría a la población: con dominar a unos pocos, se dominaba el conjunto.
La muerte de Pipino trajo consigo un nuevo reparto del regnum francorum entre sus dos hijos: Carloman y Carlos. El fallecimiento del primero tres años después, dejó todo el poder en manos del segundo, que pronto es llamado el Magno: Carlomagno.
Expansión Carolingia
En este contexto desarrollará Carlomagno
1. Dominio de Italia, origen de la alianza con el Papado y de la nueva dinastía: Desiderio, rey de los Lombardos y padre de la repudiada mujer de del rey franco, rompe los acuerdos suscritos entre ambos y amenazó los territorios pontificios, lo que da pie a Carlomagno a intervenir. Las sucesivas campañas militares aseguran a los francos el dominio del Norte de Italia, entregando al Papado las ciudades de Pavía, capital lombarda y sobre todo cortan cualquier intento de unidad territorial. Poco después, la derrota del rey lombardo permitió a Carlomagno titularse “Rey de los Lombardos”.
2. Hacia el SE, que resultó menos sencillo que en el caso anterior, aunque Carlos Martell había tenido un triunfo decisivo en Poiters, Carlomagno aprovecha las manifestaciones de clima adverso al Omeya en Córdoba, atraviesa Pirineos y recorrió el Valle del Ebro, hasta Zaragoza atendiendo la petición de ayuda de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y Barcelona. Sin embargo, la campaña ibérica concluyó con una derrota en el campo de batalla y dos éxitos en el de la cultura: cuando los francos llegan a las puertas de Zaragoza, su gobernador se niega a abrir las puertas de la ciudad y tuvieron que emprender la retirada hacia los Pirineos, pero al repasar Roncesvalles, son atacados por los vascones. Esta derrota fue silenciada, pero dio pié a la leyenda de que fue Carlomagno el primer peregrino a la tumba del apóstol Santiago en Compostela.
Desde el punto de vista político, se varían las estrategias de actuación en el espacio ibérico: la ofensiva guerrera es sustituida por la atracción y la acogida de los hispanocristianos que huían del dominio del Islam, los hispani. El resultado final de esta expansión hacia el SE, con la combinación de la resistencia indígena y del apoyo franco, constituirá la llamada Marca Hispánica (frontera defensiva de Cataluña a Navarra) y el estímulo de los Valles Pirenaicos a una futura organización política separada de los francos y de Hispania.
3. Expansión hacia el Este: hacia el interior de Europa, el monarca carolingio inauguró la cristianización por la fuerza, y las víctimas de este empuje fueron, sobre todo sajones y frisones. En el caso de los sajones se encontraban entre el Mar del Norte y Elba, y las montañas de Harz, llevaban una vida independiente fieles a sus cultos paganos y además pagaban un tributo en ganado a los francos como indica la sumisión, aunque sus incursiones eran frecuentes, lo que aprovechan para, en el último cuarto del VIII, llevar respuestas armadas por parte de los carolingios, quienes se cambian de táctica combinando soldados y misioneros para realizar la conquista, e incorporando para facilitarla la incorporación de miembros de la aristocracia sajona a la estructura administrativa del Imperio en condición de condes. En el 802, la promulgación de
4. En el caso de Baviera, lo fundamental no era imponer el cristianismo sino frenar los devaneos políticos de su Duque: católico y vasallo de Francia, pero Baviera era un territorio fronterizo, de ahí que Carlomagno quisiera “fidelidad absoluta”. Esto provocará la intervención y destrucción de los ávaros que ocupaban parte de Baviera. Cuando se consigue la integración de Baviera, prácticamente se termina los problemas financieros del Imperio, ya que se han apropiado del Oro Bizantino saqueado por los ávaros anteriormente. Los tierras de los bávaros quedan divididas en condados e integradas en el Imperio Carolingio.
5. La destrucción del Imperio de los ávaros con el que, después de que los francos integraran Baviera, se habían convertido en fronterizos. Los ávaros se hallaban establecidos desde finales del siglo VI en el curso medio del Danubio, desde donde saqueaban las poblaciones desde el Báltico a los Balcanes. El producto de sus acciones, constituía un botín enormemente rico, que estimulo las campañas carolingias, coronadas en 796 con la captura de las riquezas y la destrucción de la organización política de los ávaros. Al desaparecer los ávaros, en escena quedan los húngaros o magiares.
Hay pueblos que se quedan al margen de las conquistas:
- Pueblos cristianos: El Reino de Asturias que mantuvo buenas relaciones con los francos. Bizancio, con problemas más complejos que alcanzan su cúspide a finales del s. VIII cuando el Papado les da la espalda totalmente.
- Pueblos no cristianos:
- Musulmanes del Califato Cordobés, frente a los que siempre existió gran hostilidad
- Musulmanes del Califato de Bagdad, con quienes se establecieron relaciones comerciales.
- Eslavos. Cuya dinastía tendrá un reconocimiento hacia la superioridad de Carlomagno y no hay enfrentamiento.
- Germanos. Contra los que se intentó la evangelización pero sin brillantes resultados.
El Estado
La cristiandad latina será el concepto del Estado Carolingio: la sumisión del Papa de Roma al Emperador Carolingio.
El Gobierno: EL objetivo de Carlomagno era llegar a la centralización total, sin embargo los distintos gobernantes locales hacían lo posible por disgregar el territorio unificado bajo esas conquistas militares, lo que es una contradicción aparente, donde el Rey , lo eclesiásticos y los notables, además de unos pocos aristócratas, impondrán su propio modelo de conducta y sobre todo de pensamiento que les permitirá realizar aparentes mejoras que serán, en la práctica en beneficio propio. El reinado carolingio aspiraba a tener reconocimiento universal: si los musulmanes tenían un Califa, los Bizantinos un Basileo, Carlomagno quería más: parece que sus consejeros fueron los más fervientes impulsores de su alzamiento, sobre todo Alcuino de York, monje anglosajón, quien en una carta dirigida al propio Carlomagno, resumía los tres poderes que gobernaban el mundo: El Emperador de Constantinopla, El Pontífice de Roma y el Rey de los Francos. De los tres, la situación de los dos primeros se había visto debilitada, en Bizancio porque Irene, una mujer, había usurpado el trono a su hijo el emperador, y en Roma, el Papa estaba siendo discutido por sus enemigos políticos acusándolo de corrupto. Nada más lógico por ello, que proceder a una renovación del Imperio Romano en la persona de Carlomagno.
El pontífice, atemorizado por sus adversarios romanos, aceptó la idea, pero trató de utilizarla en su beneficio: el día de
Organización del Imperio
Una vez constituido el Imperio de Occidente, había que organizarlo:
Se establece una administración centralizada en todos los países del Imperio, cuyo centro teórico era el palatium, que sin capital fija acompañaba al emperador en sus desplazamientos hasta que éste tendió a residir casi de forma permanente en Aquisgrán, cuya localización constituía un síntoma de la orientación geográfica y social del Imperio. En la práctica, lo verdaderamente operativo fueron las circunscripciones territoriales: los Condados, (más de 200),pero debido a la falta de tradición administrativa esta organización provincial se encarga a la aristocracia local, lo que facilitaba el fortalecimiento de los poderes regionales única fórmula capaz de ejercer el poder sobre sus propios súbditos: los condes disponían a su escala, de las mismas facultades que el emperador.
Para controlar a estos administradores locales se crea la figura del “missi dominici”, enviados de dos en dos, un laico y un eclesiástico para recordar a los gobernadores locales sus obligaciones. Su nombramiento será directo por parte del monarca, normalmente son obispo y conde. De esta forma, el principio teórico del ejercicio de una justicia condal pública se combinaba con el ascenso de la fuerza de los grandes terratenientes que iban consiguiendo para sus posesiones las inmunidades que las dejaban a salvo de funcionarios imperiales.
Carlomagno, una vez al año convoca la “Asamblea de Hombres Libres”; con el tiempo sólo alcanzarán a los Grandes dignatarios del Imperio y a sus súbditos ligados al monarca por el vasallaje, que representarán a todo hombre libre. Este sistema de vasallaje que sustentará el Imperio Carolingio y abrirá las puertas del próximo sistema feudal, no por el vasallaje en sí, sino por una estructura socioeconómica que lleva acoplada.
En el ámbito fiscal, trató de asegurarse la percepción de ingresos a través de la elaboración de las contabilidades de las posesiones imperiales.
En el aspecto judicial, aspiró a ejercer la justicia directamente o, por delegación, en los tribunales condales en los que aparecen los scabini, asesores profesionales, y en los que en casos en que se debilitaban otras formas de prueba se fueron difundiendo las ordalías de origen franco. Estas constituían el recurso extremo y dramático aplicado con ciertos delitos, a reos de determinados status sociales, normalmente humildes, y en casos de callejón sin salida judicial cuyo desenlace podía ser el desencadenamiento de una sucesión de venganzas privadas. En esas ocasiones, era preferible el duelo o el recurso a la ordalía, una especie de “Justicia de Dios”: el que salía airoso de las pruebas como las de hierro candente, agua hirviendo o helada, contaba con el propio Dios como garante de su inocencia.
En el tercer ámbito. El de la fuerza militar, Carlomagno trató de mantener la fidelidad personal de sus guerreros pagándoles, tanto a ellos como a sus vasallos directos y a los vasallos de sus vasallos, mediante la entrega de tierras en usufructo: beneficios.
En una sociedad cuyo sistema económico sólo producía excedentes para sostener un diez por ciento de consumidores no productores, el sistema vasallático debió incluir, como máximo, una mitad de esa proporción de la población. Las situaciones eran terminantes: señor o vasallo.
Cultura: El Renacimiento Carolingio.
LA preocupación de Carlomagno por una administración eficaz y un aprovechamiento rentable de los recursos económicos que le habían llegado a promulgar un verdadero corpus de disposiciones legales, tuvo su traducción en el campo de la cultura en lo que se ha llamado el “Renacimiento Carolingio”. Esta etapa de recogida de la tradición cultural antigua en los términos en que los obispos visigodos y los monjes irlandeses e italianos la habían mantenido entre los siglos V y VIII, se trataba del resultado de la convergencia de los focos culturales que afectaban a un grupo determinado, el clero, al que se pretendía hacer salir de su ignorancia con un apogeo de escuelas monacales, cuyos elementos base eran la lectura, escritura, rudimentos de literatura y sobre todo las explicaciones de
El proyecto del Emperador era que estos clérigos fueran los agentes de tal difusión cultural a través de la apertura y funcionamiento de escuelas en las catedrales que orientaran sus enseñanzas a los jóvenes de toda condición social. Su hijo Luis el Piadoso, introdujo en los concilios de Aquisgrán para los canónigos y para los monjes unas cuantas normas que pretendían recuperar el estudio como actividad normal en su formación. La intención imperial era que estos clérigos así formados pudieran constituir los cuadros administrativos del Impero, cuya complejidad política, demográfica, geográfica y cultural era creciente.
El primer instrumento de esa formación era el conocimiento de la lengua latina, tanto hablada como escrita. En su versión hablada, se trataba de un latín empleado con corrección.
En su versión escrita, fue un gran logro la reforma de la escritura y la creación de la escritura Carolina sin nexos ni abreviaturas y encuadrada dentro de
No se debe olvidar, sin embargo, la toma de conciencia de la importancia de las lenguas romance, rústica o germánica, que ya desde el principio del s. IX su predicación era recomendada por los obispos sobre todo en la zona franca del Imperio.
A partir del s. VIII con el contacto con las provincias de las regiones del Sur, comienza este renacimiento (sobre todo Patrimonio Lombardo) para lo que se atrae a grandes personajes extranjeros: el visigodo Teodulfo, el Italiano Paulo Diácono, y el anglosajón Alcuino de York, que fue el estimulador y organizador de las iniciativas culturales del rey franco.
Alcuino de York difundió la cultura clásica en dos niveles:
- Elemental: basado en la lectura, y escritura del latín y en el canto.
- Superior: Que comprendía las materias de las Siete Artes Liberales:
a. Trivium: Gramática, Retórica y Dialéctica
b. Cuadrivium: Aritmética, música, geometría y astronomía.
En una segunda generación (Jonás de Orleáns y Abgobardo), se ofrecen resultados más originales, sobre todo los referidos a la copia de manuscritos, gracias a los cuales se salva gran parte de la tradición antigua.
La tercera generación de intelectuales que despunta tras el 840 constituye el apogeo del renacimiento carolingio: reflexión teológica (Rabano Mauro) con la polémica de la predestinación, en la teoría política (Hincmar) con la defensión de Sacerdocio sobre el Imperio, y entrando también en la misma polémica que el anterior. Y, sobre todo, en la filosofía, con la obra de Juan Escoto Erígena, antipredestinacionista, introduciendo planteamientos neoplatónicos acerca de la división de la naturaleza entre Dios creador y los seres creados. Escoto estuvo en el punto de mira de la herejía, por lo que su obra (De Divisione Naturae) no fue recogida hasta pasar dos siglos.
Esta reforma pasó a la herencia educativa de las sucesivas generaciones, despertando el ansia del saber dentro del mundo eclesiástico, aunque siguiera siendo minoritaria y aristocrática. El punto culminante característico se consiguió en el adorno de libros, miniaturas y encuadernaciones
Economía
La civilización de esta época era esencialmente rural: la tierra era la fuente de riqueza y por tanto de vida.
En grados, territorios como......y Germania apenas sí que habían grandes extensiones.
La población campesina era estable, pero no inmóvil, siguiendo costumbres germanas se enrolaban en el ejército en épocas, aunque la mayor parte del tiempo vivía en el campo.
Instrumental agrícola: La parquedad de los datos que proceden de las grandes explotaciones laicas y eclesiásticas caracterizan esta época. Estas grandes propiedades estaban equipadas por instrumentos de molinería, aunque fuera algo costoso y delicado, pero a pesar de ello, los molinos hidráulicos no eran extraños ya en el s. IX incluso se incrementa su número ya que el provecho que se sacaba de ellos era obvio: liberaba mano de obra que ahora podía dedicarse a trabajar la tierra.
Otro uso de este molino hidráulico era una especie de alquiler de la maquinaria del molino del gran propietario al pequeño, a cambio de la maquila (sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida).
Los aperos de labranza eran el arado común (que apartaba la tierra por igual a ambos lados, ligero y manejable y sencillo de construir), que plantaba algunos problemas ya que había que complementarlo con el uso de la azada.
Arado de rueda, que economiza más mano de obra, consigue airear más la tierra y puede arar suelos más duros, aunque necesitaba una fuerza de tiro mayor.
Aunque realmente varios autores hablan de Aratrum y Carruca sin poder distinguir bien a cual de los dos tipos de arado se refieren.
Los aperos de metal eran muy importantes puesto que los artesanos del metal eran considerados como orfebres (guadañas, azadas, calderos), haciendo incluso inventarios precisos de ellos.
Prácticas agrícolas: Sobre todo el cereal, pero eran tierras cultivadas parcialmente por año y eran tierras por oposición en las huertas y a las casa de señorío que podía tener un cultivo continuo.
La disposición de este cultivo se sabe al describir la cantidad de grano que cada campesino debía llevar a las tierras a plantar y por el calendario agrícola desarrollado en función de dos épocas: los cereales de invierno (ad ivermeticum) y cereal de primavera o trigo tremesino (ad aestivium).
Las parcelas aparecen de 3 en 3, podía suponer un ciclo trienal, pero lo único cierto es que las grandes explotaciones eclesiásticas se basaban en antiguos tratados de agronomía, pero no dependían sino de la climatología, del instrumental y de la fertilidad del suelo, del número de trabajadores... con lo que no es un tipo de cultivo generalizado, el que se encuentra en cualquiera de las zonas del Imperio: sistema itinerante de rozas, por ejemplo.
La agricultura de esta época exige una abundante mano de obra y un espacio muy grande. Los hombres consagraban su fuerza a producir primero su alimento, y después el de sus animales.
La empresa económica fundamental era la gran propiedad, desarrolladas sobre todo entre el Rin y el Loira, que a partir del s. IX aparecen denominadas como Villa Carolingia (modo de explotación de esta gran propiedad y heredada de la villa tardorromana) y sobre todo en Asutrasia y Neustria, aunque no recubren toda la tierra cultivada dando lugar a pequeñas propiedades independientes, pro con las ventas, compras, herencias... harán variar su tamaño o extensión (aproximadamente
Estructura de la villae:
- Reserva o terra dominicata: explotada directamente por el señor mediante un administrador y la fuerza de trabajo aportada por dos tipos de hombres: los esclavos instalados en las dependencias centrales de la villa y los campesinos asentados en los mansos. Mientras los esclavos dedicaban todo su tiempo a la explotación de las tierras del propietario, los segundos lo repartían entre la atención de sus propios mansos y la realización de unas prestaciones.
- Manso: Excedente de tierras de labrantía divididos en lotes que serán entregadas en usufructo a la unidad económica familiar, pero que realmente en la práctica, es el centro para la obtención de percepciones no dependientes por parte del propietario de la tierra. Esta percepción no depende del número total que tenga, sino de la imposición de un cultivo determinado o exigir una serie de jornadas gratuitas de trabajo al año, o monedas, o textiles.
o Manso servil con colonos: obligados a prestaciones en la casa señorial (villae) frente a los mansos libres o ingenuos. La villae, al ser tan amplia para que un solo señor pudiera llevar todo su trabajo, la mano de obra es muy abundante por la carestía de aperos, la moneda es escasa y no se puede contratar obreros asalariados. Y los esclavos domésticos no son rentables. Los colonos, contribuirán al mantenimiento de a casa señorial (monedas, tejidos, maderas), participando sobre todo en el cultivo de la reserva. Proporcionan un cierto número de jornales al año para labrar, sembrar y recolección, Siembran y cultivan una parcela al margen de la que el señor cuyo producto íntegro para el señor.
El manso aparece como el eje principal de las transformaciones de servicio y riqueza ligadas al Servicio del Conde (es decir, al poder), y esta contribución agrícola es dada de tres formas:
1. Parcea: Manso encargado de un cultivo definido.
2. Corveas: Colono que abandona el manso y se integra en el servicio del trabajo señorial, que sólo afectaba a cada manso a una unidad: hombre o arado.
3. Noches: El terrajero estará al servicio del señor varios días sin volver a su casa.
El gran propietario desea que su subsistencia y la de su propiedad esté asegurada junto con la obtención de algún beneficio que puede hacer comprar algún producto de lujo a los mercaderes: el mantenimiento de su estatus, conseguido y mantenido sobre todo en su ropa conseguida por las monedas.
- Los alodios: Junto a estas grandes propiedades, se agrupan en pequeñas comunidades, aunque pocas veces los habitantes libres se sentían unidos frente a los grandes poderes. El propietario tiene el dominio completo sobre ellas, es decir, tanto del directo como el de uso. Esta situación engendrará una serie de giros económicos y aunque eran libres, sufrían las presiones de Iglesia y Señores. En realidad lo que ocurre es una red de servicios interrelacionados entre los grandes propietarios y las pequeñas propiedades de hombres libres, recurriendo unos a otros.
Comercio
El rey vigiló e inspeccionó las prácticas comerciales: la restauración de la regalía monetaria en lo tocante a la plata, al monopolizar o controlar las acuñaciones y fijar nuevos tipos de moneda.
La expresión monetaria, cuya vigilancia fue realmente fundamentalista: En
Los reyes francos intentaron hacer del dinero una moneda estable, primero elevando el peso de la moneda de plata y, cuando la conquista el reino Lombardo en Italia, aparece el Triems de oro, establece relaciones entre oro y plata según la cotización de los mercados de metales preciosos del Oeste de
El sistema monetario se basa en :
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- 1 sueldo = 12 dineros
-
El número de mercados y ferias aumentó considerablemente en los siglos IX al X, ya desde el VIII Pipino el Breve se preocupó de que en cada diócesis hubiera un mercado regular, sin embargo cien años más tarde la proliferación de mercados fue tal, que hacia el 864 Carlos el Calvo ordena a sus condes hacer un inventario general de mercados que distinguiese los antiguos de los que habían surgido a partir del fallecimiento de Carlomagno. Lo que parece sugerir que el auge de estos mercados, casi siempre semanales, era propio del siglo IX.
Muchas veces, sus fundadores fueron grandes propietarios, obisposm abadías y monasterios, que solían obtener del monarca la regalía precisa para cobrar en ellos impuestos e incluso, en ocasiones, para acuñar la moneda que su funcionamiento exigía. El nacimiento de muchos de estos mercado respondía a los intentos señoriales para incrementar sus rentas, pero habrían sido inútiles sin el auge de los intercambios mercantiles por lo que la observación de este hecho económico unido a la proliferación de la moneda, estimularía la idea de la fundación de nuevos mercados.
Se generaliza a raíz de la expansión territorial. La actividad específica de los mercatores o negociatores fue también muy vigilada: los carolingios se preocupan de regular su condición social y sus actividades, además de controlar las fronteras fiscales. Se necesitaba protección particular para ellos pero también eran sospechosos en un mundo en que el intercambio y la rapiña no estaban delimitados claramente. Las transacciones comerciales fueron vigiladas por la autoridad pública y supervisados por un conde (se prohíbe el comercio nocturno, p.ej.) y los mercaderes pasan a ser considerados fieles del soberano, equiparándoles a la clientela ...quedaban exentos de cualquier sitio excepto del paso de Kentovia y Dusterde, y sus actividades serán estacionales. Estos mercaderes negocian una parte de la mercancía en nombre del soberano, de sus condes o de grandes monasterios.
Su procedencia era la de judíos (controlan el Sur actuando como intermediarios entre el mundo europeo y el islámico) y frisones (que controlan el Norte) y todos estos proveedores se sitúan en áreas especialmente designadas para ellos: los portus, wicks o burch, eran sitios amurallados para la protección de las mercancías. Mientras en el Sur, la función comercial se desarrollada por la ciudad.
Aparecen las ferias como otro lugar de encuentro, algunas en ciclos normales del mercado semanal, otras preparadas de antemano con la finalidad de poner en contacto a regiones lejanas (Feria del Vino en Octubre,...). Una de las ferias más importantes es la feria triguera de Pavía.
Las ferias están en conexión con los seis puertos fluviales de Europa. Es significativo que antes de la llegada de los Carolingios, los Lombardos controlan el Norte de
En las lagunas del Adriático, controladas por Bizancio surgirá un auge del tráfico Veneciano: desde la primera mitad del s. IX, los barcos venecianos comenzarán a sustituir a los bizantinos en el tráfico entre el Oriente mediterráneo y el Adriático . Los venecianos exportan sobre todo esclavos al mundo islámico, madera y armas, a pesar de las prohibiciones bizantinas y pontificias que condenaban la venta de aquellos productos estratégicos a los infieles. Venecia enviaba trigo a Bizancio. Las importaciones consistían sobre todo en los famosos tejidos de seda y en productos de consumo masivo como la sal.
LA expansión islámica en el Mediterráneo no produjo, en principio, el bloqueo de los tráficos mercantiles establecidos con anterioridad, aqunque hubo dificultades militares debidas a los enfrentamientos entre musulmanes y bizantinos y al avance islámico en Septimania durante los primeros decenios del s. VIII. Las rutas entre la costa mediterránea del reino franco y el Norte continuaron practicándose: desde Marsella hasta Maastricht y las tierras frisonas.
A finales del s. VIII comienza a tomar auge la ruta Al Andalus-Barcelona-Verdún, que sustituyó en buena medida a la anterior.
Si añadimos el tráfico cercano al saqueo, sobre todo en lugares como el Danubio, podemos decir que el comercio es un elemento a tener en cuenta por la regulación que se intenta llevar a cabo y por la penetración del elemento monetario.
El comercio en el Canal de
El espacio noratlántico comenzó a ser recorrido por rutas mercantiles gracias a la expansión noruega desde el s.VIII, con productos como el marfil de morsa groenlandés, pieles y cobre de Islandia, bacalao y otros productos de pesca noruegos.
Las verdaderas ciudades de a época eran aquellas cuya actividad fundamental era política, religiosa o administrativa. Los reyes eran sagrados y su misión principal era conducir a sus súbditos a la salvación y desde el 806, se define lo que sería el comercio justo frente a la usura. Se intenta moralizar las prácticas de comercio: prohibición del tráfico nocturno, el comercio dominical, el tráfico de esclavos entre paganos, la condena de la usura. Se inicia en un marco completamente nuevo el desarrollo económico de
A través de la continuidad entre las etapas carolingia y postcarolingia, se advierte un crecimiento del espacio mercantil europeo y un enriquecimiento de los fenómenos urbanos que convierten el siglo X en pórtico o prólogo de la expansión europea. Es característico, también, el peso que adquieren los países atlánticos, en torno al Mar del Norte y al Eje del Rin, y la marginalidad de los mediterráneos con la única excepción de
Sociedad.
La posesión territorial era el fundamento de la riqueza en el Reino Antiguo. Y a comienzos del IV se empieza la sustitución del alodio por la tenencia, terminando con la vida del beneficiario. También encontraron hombres libres (sin perder su libertad) que se encomiendan a un Señor o protector siguiendo el texto de la fórmula turonensis: “como es de todos sabido que no tengo con qué alimentarme ni vestirme, he solicitado a vuestra piedad y vuestra voluntad me lo ha concedido, poder entregarme o confiarme a vuestra protección. Lo hago con las condiciones siguientes: debéis ayudarme y sostenerme tanto para el alimento como para el vestido, según yo pueda serviros y merecerlo, mientras viva os deberé el Servicio y la obediencia compatibles con la libertad, y no tendré en toda mi vida el derecho a sustraerme a vuestro poder y vuestra protección”.
De esta forma, un nuevo dependiente con su tierra y su familia se incorporaba a un gran dominio. A veces era la piedad o la preocupación por asegurarse los favores del más allá lo que impulsó a muchos de estos humildes a encomendarse en primer lugar a la clientela religiosa. Después se incorporaron a la clientela laica, sobre todo en cuanto a escapar del fisco.
Aunque debería terminar con la vida del encomendado, este pacto se reconocía con el sucesor por la situación de miseria de los descendientes del primero o por el hambre o por las penurias, incluso por tres generaciones.
La realeza, voluntariamente o no, y sobre todo cuanto más extenso era el territorio bajo su autoridad, delegaba en los más Grandes para ayudar a mantener dicha autoridad.
Desde el s. VI, se concede el Derecho de Posada a los obispos, después a los Señores laicos.... En el seno de la costumbre territorial se produce una confusión ante las cargas de origen público o por las cargas del patrimonio a las que estaba sujeto por servicios al Señor. Por tanto, la noción de servicium, obseqium, lo absorbió prácticamente todo: se produce una sumisión de la población rural: En Europa se somete a los humildes a los grandes, un mecanismo que desde entonces dominó y cuyos abusos intentó paliar el monarca, pero en la práctica este mecanismo dirigirá a la casa señorial gran parte de la producción de los trabajadores del campo. Este se describen en el 757 con la ceremonia del “inmixtio manum” y se convierte en “su hombre”es un rito de entrega de sí mismo por el que empeña fe, con un juramento de fidelidad y recibe a cambio la protección y en ocasiones algunos bienes materiales: la concesión de una tierra mientras dure su fidelidad: el feudo, es decir, entre ambas partes se desarrolla un pacto. El desarrollo de estas costumbres se ve favorecido por el debilitamiento del Estado y por la rivalización general. En la fórmula Turonensi, no se ofrecía nada a cambio de la encomendación, ahora esta ceremonia lleva implícita la concesión de un feudo que implica, a su vez, obligaciones de tipo militar, por eso se convierte de “su hombre” en “su vasallo”. Esta fórmula se lleva a cabo primero entre los Reyes y sus Grandes, después los Grandes nobles con sus vasallos..
Los soberanos recabaron al principio la adhesión entre Condes y aristócratas, es decir, entre sus más directos apoderados. Después, distribuyéndoles parte de los terrenos del fisco, se introducen entre su clientela a los ricos, nobles y grandes propietarios y a los que tocaba cumplir de manera más rigurosa su obligación de súbdito. Por último, será el pequeño propietario quien haga lo propio con el siguiente eslabón.
Este era un sistema eficaz y estable que sostendrán el armazón del Estado por ello hubo una codificación de usos y costumbres. La duración del vasallaje será por toda una vida, aunque la concesión de una tenencia en beneficio implicaba una entrada en el vasallaje.
La generosidad real queda condicionada, pero también la amenaza de la confiscación se convierte en un medio de posesión. Los carolingios obligaron a los condes a utilizar la escritura y a usar los archivos, además procuraron la redacción de minutas y sobre todo el estricto cumplimiento de las ordenes reales, por ejemplo a finales del s.VIII, los “missi dominici” era quienes aseguraban este cumplimiento y recogían las quejas de los hombres libres cuando recogían las quejas de los hombres libres cuando osaban hacerlas. Pero como esta vigilancia no era suficiente, los Carolingios reducían las competencias de los Condes y, en materia judicial adquiere significado la jurisdicción del “Tribunal de Palacios” y sobre todo la creación en cada condado de un cuerpo de jueces, elegidos por los missi dominici y a quienes los Condes tendrían que respetar.
Los nobles nombrados por el rey como intermediarios dan lugar a que algunos territorios se conviertan en prácticamente autónomo, mientras que otras se convierten en Marcas, lo que suponía a su vez, la estrecha subordinación de los Condes a estos Nobles.
Los privilegios que habían comenzado a dar a los dominios de los obispados y monasterios se extendieron casi a todos los monasterios de
Semejante estructura política, aunque rudimentaria, hace convertir al Estado en una especie de juramentación sometida a
Estructura social
Ni la sociedad romana ni la germana eran igualitarias, y las migraciones bárbaras consolidaron aún más si cabe estas desigualdades al contribuir a la ruralización. Ahora encontramos:
- Esclavos, totalmente “cosificados”.
- Campesinos libres.
- Grandes: dueños del trabajo de los demás y de sus frutos.
Todo movimiento económico estaba condicionado por esta configuración social. Por factor económico:
Los Señores, existen propiedades similares a la de los campesinos, más amplias, mejor construidas y más pobladas con más regiones para el cultivo: las Villae, emplazadas a menudo donde antes las villas romanas.
El poder de mandar, dirigir al ejército y administrar justicia residía en el Rey , cuyo carácter dinástico por sangre y nacimiento, determinaba su patrimonio.
El personaje real se halla en el centro de una amplia casa rodeado de parientes, aristócratas y jóvenes que vienen a completar su educación al lado del Rey. Rodeado además por los fieles, que a veces los envía a algunas partes del territorio del territorio para mantener y extender la autoridad real.
La nobleza: emanación de la realeza de quién obtiene la riqueza ya sea por regalos del soberano o por el botín del que una parte significativa es para los amigos del Rey.
Patrimonio eclesiástico: Aumenta por las donaciones regias y por las donaciones piadosas, según se ve en los “libri tradiciorum”, donde se registran las donaciones y adquisiciones.
La aristocracia que ve cómo los límites de su patrimonio se dirigen y reconstituyen por favores, matrimonios y donaciones, sin olvidar las nuevas explotaciones de comarcas hasta ahora salvajes, que explotarán a través de esclavos o domésticos de condición servil.
Los vasallos reales: Beneficiarios de antiguos dominio (eclesiásticos) o de súbditos rebeldes) mediante un juramento de fidelidad a partir del s. IX llegaron a constituir colonias militares.
Alto Clero: Con una estructura parecida a la de la alta nobleza, beneficiarios de las grandes Abadías.
Bajo Clero: encargado de mantener la disciplina y la dignidad debida. Aparecen una serie de disposiciones: prohibición de entrar en la vida eclesiástica a los no libres, obligación del diezmo y la integración del “mansus integer” concedidas por el señor de
Grupos populares según el estado jurídico:
Servii o mancipia: herederos de la antigua esclavitud. Se revela la presencia entre los siglos XI-XII en Europa conocidos como servus, mancilla o como mancipium, que expresa su condición de objeto o cosa. Son propiedad del dueño desde que nacen hasta que mueren. Los concebidos por la mujer esclava, lo serán en condición de ella. EL dueño castigará, compra, vende o regala: útiles de valor mientras se hallen en buen estado. L tasación será distinta entre las diferentes regiones del imperio: en Milán un muchacho costaba 12 sueldos y un buen caballo 15. No habrá clase social que no tuviera un equipo servil, pero además, las leyes preveían que en caso de necesidad un individuo pudiese enajenar su persona, o por algún delito. El cristianismo no condenaba la esclavitud, pero sí proponía como obra piadosa su liberación. Aunque más visible como obra cristiana fue el reconocimiento a los no libres del derecho familiar.
Libertos y semilibres: Los matrimonios mixtos y las prácticas de manumisión hicieron que el derecho de la época hiciera detallar con minuciosidad los diferentes estratos de las categorías jurídicas, donde los libertos y semilibres estarían entre el esclavo y el libre, pero seguían atados al Señor que obtendrá de él la fuerza de trabajo y sus bienes.
Poco a poco se da un movimiento por el que se produce una integración de la población servil en el campesinado libre, tendiendo a la codificación del significado económico de la esclavitud frente a la diferencia jurídica existente entre libres y esclavo.
Libres o pagenses: entre los que se encuentran los colonos y pequeños propietarios.
Por libertad se entendía la dependencia de las instituciones públicas. Esta libertad autorizaba a explotar las partes públicas del territorio. Este grupo, cuando son sobre todo propietarios alodiales pueden tener derechos concedidos por el Rey a explotar sus tierras y decidirán la aceptación o no de nuevos miembros en la comunidad. Aún así, la gran parte de los campesinos eran colonos: cultivaban tierras ajenas jurídicamente libres, pero en realidad eran prisioneros de una red de servicios que limitaban su independencia.
La degradación de la libertad no era total, pues siguen existiendo esos campesinos libres que formaban los “vicis”.
Casi toda la documentación se refiere al señorío, haciendo pocas referencias a los campesinos independientes, aunque sean ellos la célula base de la agricultura.
Los colonos o los pequeños propietarios (sometidos a fidelidad y al juramento del soberano) no consiguen mantenerse al margen de los poderosos, al que tienen la obligación de servir a través del precario, y otras veces es el Seor quien directamente tendrá sobre el pequeño propietario la potestad del alquiler del molino o herramienta.
Poco a poco la división del patrimonio y la presión del Señor terminará por provocar la división del territorio.
Es muy difícil conocer la estructura de la familia excepto cuando se integra en un monasterio, por lo que sabemos, podían intervenir hasta 20 personas, que poseían siervos domésticos. La repartición del trabajo agrícola: la mujer se ocupaba del trabajo textil y el hombre de la supervivencia, servicio de armas, trabajo del campo y la construcción de empalizadas.
Tras la muerte de Carlomagno, y con la muerte de su hijo Luis el Piadoso no se consiguió evitar la desmembración del Regnum Francorum, heredado por sus hijos: el Tratado de Verdún confirmó un reparto equitativo del Imperio en tres porciones :
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A éstos tres se añaden otros reinos pero de forma esporádica. Además de los relevos generacionales entre los carolingios que también contribuyeron a arruinar definitivamente la estructura política del Imperio.
Se detectan varios procesos significativos:
1. Fortalecimiento de los principados territoriales: más ajustados geográfica, étnica y social y políticamente que los propios reinos y que solían estar constituidos por la unión de varios condados bajo la dirección de un Duque que, de modo teórico, estaba bajo el vasallaje de alguno de los reyes del momento.
2. La fijación de un nuevo ceremonial de consagración de los reyes de Francia en Reims, garantizando la participación eclesiástica en la definición de la legitimidad real y en la imagen de la sublimación del monarca.
3. A mediados del s. IX se produce la vinculación estricta entre prestación de homenaje de fidelidad y la cesión de un beneficio o un feudo a quien lo prestaba: sin feudo no había prestación de fidelidad. Este sistema se consolida en una dirección privatizadora finalmente cuando los reyes reconocieron el derecho de los vasallos a transmitir en herencia los feudos que habían recibido: el Imperio ve mermados sus dominios públicos en la misma medida en que la aristocracia guerrera incrementan los suyos.
4. En Francia Occidenatalis, (Francia) sus vasallos hicieron rey a Eudes (hijo de Roberto), y frente a él la aristocracia apoyó la candidatura de un carolingio. Se prolongan los enfrentamientos entre robertinos y carolinos hasta que a finales del s. X, Hugo Capeto, robertino, da el golpe de Estado que extingue a la dinastía Carolingia.
5. En Francia Occidentalis (Alemania), su condición de frontera frente a húngaros y vikingos favorece la consolidación de poderes regionales hereditarios en algunos ducados. Los duques alemanes fueron pronto conscientes de la ayuda que podían recibir de los sólidos obispados de sus domiunios frente a las pretensiones de la aristocracia laica, iniciando un camino de colaboración. EL título de rey pasa manos de Enrique I, duque de Sajonia, que es sustituido frente al ducado y a su título de monarca en 936 por su hijo Otón I .